La secuencia corta que puedes hacer en pijama
Es importante que la rutina no dependa de ropa deportiva, esterilla ni motivación. Esta se hace de pie junto a la cama, descalza, con un vaso de agua ya bebido.
Empieza por el cuello: gira la cabeza despacio a un lado y a otro, cinco veces, y luego lleva la oreja al hombro y sostén unos segundos. Sigue con los hombros: círculos grandes hacia atrás, diez, exagerando el recorrido hasta abrir el pecho. Continúa con la columna: manos en las caderas, dibuja círculos con la pelvis en un sentido y en el otro, y después inclínate lateralmente hacia cada lado con el brazo estirado por encima de la cabeza.
Para las caderas, que son las grandes olvidadas, levanta una rodilla hacia el pecho, sostén dos respiraciones y baja; repite cinco veces por lado. Después, con los pies separados, haz sentadillas muy pequeñas y lentas, sin bajar del todo, solo para que la rodilla y el tobillo recuerden que existen. Termina con los tobillos y los pies: círculos con cada tobillo, ponte de puntillas diez veces y separa los dedos de los pies si puedes.
Todo esto cabe holgadamente en diez minutos y no requiere calentamiento previo, porque es el calentamiento. La regla es simple: nada debe doler. Molestia leve de tejido que se despierta, sí; dolor agudo o punzante, no.






