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«Todo se vuelve más oscuro y vacío» - 3 cosas que no sabía sobre la depresión hasta enfrentarla de cerca

Schuster Borka4 min de lectura
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«Todo se vuelve más oscuro y vacío» - 3 cosas que no sabía sobre la depresión hasta enfrentarla de cerca — Relación
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Nací a finales de los ochenta, así que pertenezco a una generación familiarizada con el desarrollo personal, la terapia y la importancia de pedir ayuda. No fue la primera vez que escuché sobre la depresión y pensé que estaba preparado. Intenté ser empático, pero la verdadera comprensión va más allá de la compasión. La depresión no solo transforma a quien la padece, sino también a quienes están a su lado.

Si hubiera sabido estas cosas desde el principio, creo que me habrían ayudado mucho, pero las aprendí difícil y dolorosamente mientras apoyábamos juntos a mi pareja en su lucha.

Puede que nunca termine

Una de las revelaciones más duras fue entender que la depresión no es siempre una "enfermedad" que se cura y ya. No es como una gripe que superamos y olvidamos. Aunque algunos solo la enfrentan en una etapa de su vida, muchos la experimentan una y otra vez. Puede desaparecer por meses o años, pero un día vuelve a llamar. Un medicamento puede funcionar, hasta que un día deja de hacerlo y hay que probar otro. La terapia puede abrir caminos, pero una situación inesperada puede hacer retroceder todo.

Al principio pensé que con suficiente amor, apoyo y buenos momentos, podríamos decir que ya habíamos superado todo.

Pero llegaron tiempos difíciles. Y luego otros más. Aprendí que el objetivo no es no tener días malos nunca más, sino saber que cuando llegan, son solo episodios. Ya los hemos vivido y hemos salido adelante. Ahora también lo haremos. Y aunque el miedo puede estar presente, no debe envenenar los momentos felices. Los episodios depresivos pueden aparecer en cualquier momento, pero depende de nosotros no dejar que arruinen también los buenos tiempos.

Hombre deprimido

Puede tener mil caras

La depresión no siempre es lo que imaginamos. No todos permanecen en silencio en la cama. Mi pareja, por ejemplo, estuvo más profunda en sus momentos más activos y exitosos. El trabajo, el ejercicio y una lista interminable de proyectos no eran señales de felicidad, sino vías de escape. Es común que quienes la padecen se fijen metas pensando que al lograrlas serán felices o merecerán quererse a sí mismos.

Desde afuera puede parecer falta de motivación, pero quien mira más allá sabe cuánto miedo y baja autoestima hay detrás.

La depresión puede manifestarse de mil formas: desde una pasividad casi sonámbula hasta una hiperactividad que intenta compensar. Si no prestamos atención, es fácil confundir cuándo alguien está realmente bien y cuándo solo está sobreviviendo.

Depresión

La proyección también es común y dolorosa

La depresión no solo distorsiona el ánimo, también altera el pensamiento. Cuando alguien está muy profundo, el mundo puede parecer más oscuro, las relaciones más vacías y los sentimientos más falsos. Una persona deprimida puede decir cosas que en plena lucidez nunca pensaría. Se siente insegura. Duda de ti, de sí misma y de la relación. Y eso duele mucho.

Es muy difícil no tomarse esas palabras como algo personal. No creer que el problema eres tú o que la otra persona es ingrata. Yo también tuve que aprender que lo que dice en esos momentos no habla de nuestra historia, sino de lo que ella está viviendo. Por eso es fundamental que no solo la persona con depresión reciba ayuda, sino también quien está a su lado. Como apoyo, pareja o amigo.

Porque ese rol también es muy exigente, y ambos deben aprender qué esperar del otro y qué aportar a la relación.

Enfrentar la depresión no es heroico, romántico ni glorioso. Es duro. A veces parece sin salida. Pero si algo enseña, es lo que significa estar realmente presente y valorar los pequeños momentos felices.

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