Bien Logo

«De nada sirve ser buena en lo que hago si nadie lo sabe» - Cómo me hago respetar como mujer en mi carrera

Bárbara López3 min de lectura
Compartir:
«De nada sirve ser buena en lo que hago si nadie lo sabe» - Cómo me hago respetar como mujer en mi carrera — Estilo de vida

Como freelance aprendí rápido una verdad dura: de nada sirve ser buena en lo que hago si nadie lo sabe. Mi carrera no depende solo de mis conocimientos, sino de cuánto sé venderme. Y ahí es donde, como mujer, tuve que aprender lecciones especiales.

Porque la idea romántica de "mi trabajo hablará por mí" es linda, pero en realidad primero tienes que llegar a la oportunidad de mostrar lo que sabes.

El primer gran cambio fue mental. Me di cuenta de que mientras yo entraba a una reunión agradecida por la oportunidad, la otra parte inconscientemente se ponía por encima. No es mala intención, es un hábito. La mujer debe ser amable, flexible, colaboradora. No ser "demasiado". No ser "demasiado cara".

Pero yo decidí que nunca voy a correr por los proyectos. Nunca.

Siempre voy a las reuniones con la actitud de que quienes están frente a mí necesitan mis conocimientos tanto como yo necesito el dinero que me pagarán. Más aún —y no es arrogancia—, les conviene elegirme. Yo aporto valor. No hay que avergonzarse de reconocerlo.

Joven empresaria en reunión online

La primera vez que dije mis precios con confianza, me temblaba el estómago. Temía que los consideraran altos. Que dijeran: “No por ese precio”. Claro que algunos lo hicieron. Otros intentaron negociar. Antes me habría puesto nerviosa, explicado, cedido.

Hoy ya no.

Mi respuesta es simple:

“Está bien si prefieren a alguien que recién empieza y acepta ese precio. Yo garantizo la calidad y ritmo que mi experiencia ofrece a este precio.”

Curiosamente, esa seguridad no alejó, sino que tranquilizó a los clientes. Porque cuando alguien defiende su valor con calma y objetividad, transmite confianza. La inseguridad es contagiosa, pero la estabilidad también.

Como mujer, construir esa estabilidad es más difícil. Nuestra socialización no nos enseña a pedir con valentía. Nos enseña a ser amables, adaptables, conciliadoras. La firmeza en un hombre es “liderazgo”. En una mujer que sabe lo que quiere, a menudo es “dureza”, “carácter difícil” o “arrogancia”.

Hay que vivir con esto y manejarlo conscientemente

Para mí, una clave fue desvincular emocionalmente la negociación. No tomo como algo personal cuando alguien intenta negociar. Esto es negocio. El precio no habla de mi autoestima, sino de la posición de mi servicio en el mercado.

Otra herramienta importante es la preparación. Voy a cada reunión con números concretos, referencias y resultados. No digo en general que “soy buena”, sino que muestro qué significa eso en la práctica: campañas específicas, cifras de audiencia, conversiones, clientes recurrentes. Los hechos quitan el foco de mí y lo ponen en el desempeño.

Mujer de mediana edad en reunión en un barco

También me ayudó mucho aprender a guardar silencio. Cuando digo el precio, no empiezo a justificar, disculpar o suavizar. Simplemente dejo que el silencio esté ahí. A menudo, el silencio es más poderoso que las explicaciones excesivas.

Y algo más: busqué comunidad. Al hablar con otras emprendedoras, entendí que mi dilema no es único. Todas luchamos con las mismas voces internas: “¿No pides demasiado?”, “¿Y si dicen que no?”, “¿No deberías estar más agradecida?”. Esas voces no reflejan la realidad, sino patrones que nos inculcaron.

Hacernos respetar como mujeres no significa ser estridentes. No es ser más duras que los hombres, sino estar seguras por dentro de nuestro valor y representarlo con calma y coherencia.

Lecturas relacionadas

¿Decir que no me hace egoísta? Así aprendí a poner límites sin sentirme culpable — Estilo de vida

¿Decir que no me hace egoísta? Así aprendí a poner límites sin sentirme culpable

Durante años creí que ser buena persona significaba estar siempre disponible. Hasta que entendí que poner límites no es rechazo, sino autoprotección.

Bárbara López
Nunca estarás del todo lista: así es como enfrento el síndrome del impostor — Estilo de vida

Nunca estarás del todo lista: así es como enfrento el síndrome del impostor

El síndrome del impostor es más común de lo que crees, y puede paralizar tu carrera sin que lo notes. Aquí te cuento cómo lo reconocí y cómo lo estoy superando.

Bárbara López
«Claramente fui yo quien mantiene nuestro nivel de vida» – ¿Importa quién gana más en una relación? — Relación

«Claramente fui yo quien mantiene nuestro nivel de vida» – ¿Importa quién gana más en una relación?

El dinero juega un papel importante en las relaciones y puede influir en las decisiones. Es clave hablar sobre las diferencias financieras para evitar que la relación se resienta.

Bárbara López
"Hoy somos las más jóvenes que jamás volveremos a ser": dentro de 10 años mirarás estas fotos con nostalgia — Estilo de vida

"Hoy somos las más jóvenes que jamás volveremos a ser": dentro de 10 años mirarás estas fotos con nostalgia

Nostalgia, autoaceptación y el paso del tiempo: ¿por qué nunca nos sentimos suficiente en el presente? Es hora de aprender a valorar a la mujer que eres hoy.

Isabel Martínez
Aunque doy el máximo, aún me falta confianza: así estoy trabajando en ello — Estilo de vida

Aunque doy el máximo, aún me falta confianza: así estoy trabajando en ello

A menudo confundimos nuestra autoestima con nuestro rendimiento. Pero la verdadera autovaloración va mucho más allá.

Isabel Martínez
He aprendido a ser más comprensiva desde que sé que hay quienes no soportan la crítica — Estilo de vida

He aprendido a ser más comprensiva desde que sé que hay quienes no soportan la crítica

A menudo, un comentario bienintencionado puede provocar una reacción inesperada en la otra persona. Detrás de esto, suelen esconderse historias profundas y invisibles.

Isabel Martínez