Paso mucho tiempo en la cocina durante el año, pero en verano mi relación con ese tiempo cambia mucho. En los días largos y calurosos, prefiero dedicar menos tiempo a hornear o cocinar, así que dejo las recetas que requieren más tiempo para el otoño. Elijo soluciones rápidas, frescas y que sean deliciosas incluso frías. Para eso, siempre incluyo 5 cosas en mi cesta de la compra de verano que me hacen la vida más fácil.
Verduras y frutas frescas y de temporada

Comprar productos de temporada no solo es una decisión consciente, sino también un planazo de verano. Pasear por el mercado o por los puestos de productores locales no solo es hacer la compra, sino encontrar inspiración. El tomate tiene un sabor realmente celestial, el pimiento cruje y el pepino refresca más que cualquier limonada.
Cuando los compro, puedo preparar una ensalada deliciosa en un instante. Con un poco de aceite de oliva, sal y limón, son una opción sabrosa por sí solos, pero también acompañan genial a carnes o pescados a la parrilla.
Tampoco olvido las frutas: para el desayuno con yogur, para la merienda tal cual o congeladas para smoothies uso frambuesas, moras o melocotones de esta temporada. Y la sandía siempre termina en mi cesta de la compra.
Atún en conserva

Hay una conserva que siempre está en mi cesta durante todo el año y que llevo conmigo en vacaciones: el atún en conserva. Un atún de buena calidad (en aceite de oliva o en su propio jugo) tiene mucho más potencial del que imaginas.
Mezclado en ensaladas, se convierte en una comida completa en segundos. Sobre pasta, con un poco de alcaparras y limón, aporta un toque mediterráneo. Y si tengo poco tiempo, lo pongo sobre una tostada con verduras frescas y listo para disfrutar.
Yogur

El yogur es casi un básico para mí en verano. Cremoso, suave, nutritivo y frío. Solo es delicioso, pero con fruta, frutos secos y granola se convierte en uno de mis desayunos favoritos. Y si quiero algo salado, con ajo y pepino preparo tzatziki para acompañar pita o tortilla. Puede ser sustituto de la carne, salsa o base para helados.
Si eres intolerante a la leche, suelo elegir yogures vegetales sin azúcares añadidos o yogur de coco natural. Pero si puedes consumir lácteos, el yogur griego natural es un ingrediente genial para el verano.
Tortilla o pita

El verano es la temporada de comidas rápidas, pero eso no significa hamburguesas de comida rápida, patatas fritas o pizza. Una buena pita o tortilla se prepara rápido y ofrece un sabor diferente, además de ser más nutritiva.
Aunque soy celíaca, encuentro tortillas sin gluten en muchas tiendas, lo que es un gran alivio cuando no tengo tiempo o ganas de hacerlas en casa, aunque también se pueden preparar fácilmente. Normalmente las lleno con muchas verduras, atún o pechuga de pollo, las rocío con salsa de yogur, las enrollo ¡y listo! La pita la hacemos en casa, pero he visto muchas opciones sin gluten en tiendas que son geniales.
Frutos secos y semillas

Por último, pero no menos importante, en los últimos años descubrí cuánto puede mejorar un plato simple un puñado de nueces, almendras o semillas de calabaza. No solo aportan sabor, sino también textura, y enriquecen ensaladas, cremas o pitas con nutrientes valiosos.
Puedes añadir un puñado rápido a tu yogur o comerlos junto con fruta fresca para un extra de energía. Además, son fáciles de almacenar y perfectos para picar entre horas.
El tiempo que ahorro es invaluable
Por mucho que me guste cocinar, en verano el tiempo en la cocina no se trata de perfección. Siempre procuro preparar comidas nutritivas, pero dejo de lado la presentación elaborada o añadir elementos extra en el plato.
Con estos ingredientes, en menos de quince minutos puedo preparar muchas delicias sin sudar junto a la estufa. En lugar de pasar horas cocinando, prefiero pasar más tiempo al aire libre, descubrir nuevos lugares o volver a mis playas y rutas favoritas.
Mi cesta de la compra cambia un poco en verano, pero estas cinco cosas son un fijo. Mientras las tenga, sé que puedo comer bien, rápido y delicioso.











