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He ajustado mi vida conscientemente a mi ciclo – Esto fue lo que viví

Schuster Borka4 min de lectura
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He ajustado mi vida conscientemente a mi ciclo – Esto fue lo que viví — Salud
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En los últimos años se habla mucho sobre el seguimiento del ciclo, la comprensión de las fluctuaciones hormonales y cómo el cuerpo femenino no es un sistema fijo y predecible, sino un ritmo natural de cuatro fases en constante cambio. Pero yo, a mis 37 años, recién llegué a prestar atención consciente a mi ciclo, seguir mis experiencias y sensaciones, y adaptar mis días lo mejor posible para mejorar mi salud mental y eficiencia.

Por eso decidí ajustar mi vida conscientemente a mi ciclo durante un mes. No buscaba sincronizar todos mis planes con mis hormonas, porque creo que eso no es posible, sino entender qué pasa en mi cuerpo y cómo me afecta. Las experiencias fueron sorprendentes y liberadoras a la vez.

Fase menstrual – Tiempo para retirarse y recargar energías

Durante la menstruación, muchas mujeres notan que su energía baja, se cansan más fácilmente y son más sensibles a estímulos externos. Yo también lo siento, especialmente los primeros días. En esos días me cuidé: evité grandes reuniones sociales y me enfoqué en tareas tranquilas, que no requirieran mucha creatividad o decisiones importantes. Antes habría seguido a toda marcha, pero ahora aprendí que no es una "debilidad" escuchar a mi cuerpo y bajar el ritmo.

Sorprendentemente, cuando me permití esta pausa, mi menstruación fue menos pesada: menos calambres y menos tensión.

Dibujo de un calendario digital menstrual

Fase folicular – Nuevo comienzo y energía creciente

Después de la menstruación comienza la fase folicular, cuando las hormonas, especialmente el estrógeno, empiezan a subir. Para muchas, es un tiempo de creatividad, flexibilidad y ligereza. En esta fase sentí más ganas de iniciar proyectos, generar ideas y planificar. Aproveché para avanzar en tareas y dejar trabajo hecho, para poder descansar cuando llegara la próxima menstruación.

Fase ovulatoria – El pico social

Los días alrededor de la ovulación muchas mujeres la describen como una "semana súper poderosa": se sienten más seguras, con más energía y más comunicativas. Esto tiene sentido hormonal, ya que el estrógeno alcanza su punto máximo y el cuerpo está biológicamente más abierto y activo.

Para mí, esta fase fue como un mini pico: disfrutaba más de las reuniones, las conversaciones fluían mejor y en general me sentía más conectada socialmente.

Conscientemente programé en esta fase actividades que requerían buena comunicación, presentaciones o convencer a otros.

Por ejemplo, fue una gran idea organizar una salida al parque con las amigas pequeñas de mi hija, porque sé que no habría disfrutado tanto este tipo de planes en otras semanas. En esta fase, fue fácil encontrar lo bonito y emocionante en esas actividades.

Higiene íntima femenina, dibujo

Fase lútea – El regreso lento hacia adentro

Después de la ovulación viene la fase lútea, que para muchas es un período de irritabilidad, sensibilidad y cansancio. Aparece la progesterona y la energía baja poco a poco. En esta fase noté que me costaba mantener la concentración y que los problemas que antes resolvía con facilidad ahora parecían más difíciles.

Sin embargo, el seguimiento del ciclo me salvó de pensar que "algo estaba mal". Simplemente sabía que era la semana lútea. Por eso, elegí hacer menos tareas creativas y centrarme en actividades estructuradas, listas y rutinarias. También fue más fácil aceptar mis cambios de humor porque entendía lo que había detrás.

¿Qué me ha dado todo esto?

La mayor revelación fue que mi ciclo no es un obstáculo, sino un ritmo. No me limita, sino que me guía. Lo mejor del seguimiento del ciclo para mí fue poder ser mucho más amable conmigo misma, dejar de criticarme constantemente con un “¿por qué no puedo ahora como la semana pasada?” y adoptar una actitud más suave y comprensiva conmigo.

El seguimiento del ciclo no lo soluciona todo, pero enseña que nuestro cuerpo no es un enemigo ni está defectuoso: simplemente tiene un funcionamiento que no vale la pena desafiar. Porque si lo escuchamos, nuestra vida no solo será más fácil, sino mucho más armoniosa.

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