Bien Logo

La carrera del agotamiento que no es un mérito ganar: ¿Por qué convertimos el cansancio en un símbolo de estatus?

Bárbara López3 min de lectura
Compartir:
La carrera del agotamiento que no es un mérito ganar: ¿Por qué convertimos el cansancio en un símbolo de estatus? — Salud

Cuando trabajaba en oficina, casi todos los días veía esa escena casi coreografiada que mis colegas repetían. A la hora del almuerzo, sentados alrededor de la mesa con cajas de plástico y café demasiado fuerte, no hablaban de qué cocinaron, qué hicieron el fin de semana o qué desean realmente, sino de quién estaba más cansado. Quién se quedó hasta más tarde la noche anterior. Quién durmió menos. Quién tuvo un cliente más molesto y quién recibió un correo a las diez de la noche.

No era una queja sincera. No era un grito de ayuda ni una revolución que pedía cambio. Era más bien una competencia.

Yo estaba ahí y lo que más quería decir era: vete a casa antes. Pon límites. No respondas por la noche. Dile al cliente que eso no está bien. Pero sabía cuál sería la respuesta:

“No puedo.”

“Así es.”

“Si no lo hago yo, lo hará otro.”

Y claro, estaba la frase no dicha: si no aguanto, soy débil.

Mujer en su lugar de trabajo recostada sobre el escritorio

El cansancio se volvió un símbolo de estatus

Prueba de que somos importantes. Que se nos necesita. Que somos indispensables. Cuanto más agotado pareces, más dices: tengo mucho trabajo, lo que hago importa, la vida gira a mi alrededor. En cambio, estar descansado genera sospechas. ¿Qué significa “dormí bien”? ¿Que tuviste tiempo? ¿Que no estás suficientemente ocupado? ¿Que no trabajas lo suficiente?

Lo más absurdo es que esta lógica no solo vive en el trabajo. Se ha colado en nuestras conversaciones diarias. Cuando nos preguntamos cómo estamos, rara vez respondemos que bien, equilibrados o descansados. Como si eso fuera un lujo demasiado grande. Como si tuviéramos que disculparnos por ello. “Bien, pero ya sabes… mucho trabajo.” “Ahora estoy bien, pero casi no duermo.” Como si tuviéramos que añadir rápido alguna dificultad para que no nos malinterpreten y piensen que solo estamos flojeando mientras el mundo se desmorona alrededor.

Claro que hay momentos en la vida donde el agotamiento es inevitable. Etapas con niños pequeños, enfermedades, crisis, fechas límite. No todo puede estar perfectamente equilibrado, ni debe estarlo.

Joven mujer acostada en la cama cubriéndose la cara con la mano

El problema empieza cuando no normalizamos el cansancio pasajero, sino que aceptamos que ese es el estado base. Que así hay que vivir. Que solo valemos si ya duele.

Creo que muchos no ponen límites no porque sea imposible, sino por miedo. Tienen miedo de que si dicen no, serán menos importantes. Miedo a ser reemplazables. Miedo a descubrir que el mundo no se derrumba sin ellos. Y eso da miedo.

Pero el cansancio constante no es un mérito. No es prueba de lealtad, talento o compromiso. Más bien es una señal. Nuestro cuerpo y sistema nervioso intentan decirnos que es demasiado. Y cuanto más silenciamos esa voz, más fuerte regresará: agotamiento, ansiedad, enfermedades.

Quizá sea hora de elegir nuevos símbolos de estatus. Como poder dormir bien. Saber decir no. Tener vida fuera del trabajo. No temer no responder al instante. No es pereza, es autoconocimiento y valentía.

Al principio puede parecer raro decir en la mesa del almuerzo que “en realidad estoy descansado”. Puede que haya silencio después. Pero quizás algo se mueva en alguien más. Y entienda que no es el cansancio lo que nos hace valiosos, sino que podemos seguir siendo humanos en medio de todo.

Lecturas relacionadas

Tener éxito no significa estar bien: así enmascaré mi depresión con el rendimiento — Salud

Tener éxito no significa estar bien: así enmascaré mi depresión con el rendimiento

Durante años confundí el éxito externo con el bienestar real. Detrás de una vida productiva y organizada, se puede esconder mucho más de lo que parece.

Bárbara López
La conciencia corporal no es una moda: así aprendí por fin a entender cómo funciona mi cuerpo — Salud

La conciencia corporal no es una moda: así aprendí por fin a entender cómo funciona mi cuerpo

Como mujeres, no existimos en un estado fijo: vivimos en un cambio constante y cíclico donde las hormonas dirigen en silencio nuestro humor, energía y deseos. Esto lo cambió todo.

Isabel Martínez
La gran mentira del verano que por fin estoy aprendiendo a soltar — Salud

La gran mentira del verano que por fin estoy aprendiendo a soltar

El verano debería ser sinónimo de libertad, pero muchas lo vivimos con más exigencia que nunca. El mito del "cuerpo bikini" tiene mucho que ver con eso.

Débora Torres
3 decisiones de mi vida que no le debo explicar a nadie — y tú tampoco — Estilo de vida

3 decisiones de mi vida que no le debo explicar a nadie — y tú tampoco

Hay decisiones tan íntimas que la única justificación que necesitan es "lo elegí yo". Descubre por qué dejar de explicarte puede ser el mayor acto de libertad.

Bárbara López
¿Decir que no me hace egoísta? Así aprendí a poner límites sin sentirme culpable — Estilo de vida

¿Decir que no me hace egoísta? Así aprendí a poner límites sin sentirme culpable

Durante años creí que ser buena persona significaba estar siempre disponible. Hasta que entendí que poner límites no es rechazo, sino autoprotección.

Bárbara López
Mi trabajo va bien, pero yo ya no estoy en él: ¿Es esto el burnout? — Estilo de vida

Mi trabajo va bien, pero yo ya no estoy en él: ¿Es esto el burnout?

A veces la señal más clara de que algo no va bien llega en el mayor silencio. El calendario está lleno, cumples los plazos, y aun así... algo falta.

Isabel Martínez