Bien Logo

La maternidad no es el único camino, pero para mí fue el inicio del verdadero autoconocimiento

Isabel Martínez4 min de lectura
Compartir:
La maternidad no es el único camino, pero para mí fue el inicio del verdadero autoconocimiento — Estilo de vida
En este artículo

Mi pareja trabajaba en el extranjero, yo tenía dos empleos a la vez, mientras renovábamos una casa antigua con planes a largo plazo. Aunque por la diferencia de edad sentíamos que no podíamos retrasar más formar una familia, las circunstancias —viendo atrás— no eran nada ideales. Sin embargo, viví el embarazo casi como un estado de gracia, y salvo los primeros meses, llegó a nuestra vida un tiempo sorprendentemente pacífico y lleno de amor.

Desempaquetando las cargas invisibles

El parto —y aún más los primeros años que siguieron— no solo trajeron un nuevo comienzo. Sacaron a la superficie cosas profundas, incluso de mi infancia. Surgieron patrones, reacciones y sentimientos de los que antes no tenía ni idea.

Como si el crecimiento de mi hija también me hubiera dado la llave a mi pasado: cada vez que ella entraba en una nueva etapa, mis propios bloqueos de entonces resurgían.

Sentía cada vez más una tensión interna, como si no estuviera del todo presente, como si alguien más —mi yo adulto que fue niña— intentara controlar cómo ser madre, mujer o simplemente yo misma. Estas sensaciones no llegaron de golpe, se colaron sigilosamente en mi día a día: una pequeña impaciencia, una ansiedad inexplicable, un pensamiento recurrente que no sabía dónde encajar.

Y de repente entendí: no se trataba de la maternidad, sino de mí. De esa parte que durante tanto tiempo no había mirado de cerca.

Los libros, los artículos, las frases inspiradoras ya no eran suficientes. Empecé terapia para enfrentar de verdad lo que había estado evitando.

Source: unsplash.com

El espejo más nítido

Para mí sigue siendo impactante darme cuenta de que mi hija no solo refleja mi yo actual —mis expresiones, reacciones y hábitos— sino también esas capas que ni yo misma comprendo.

A menudo la miro y despiertan en mí sentimientos tan familiares que parece que no veo a mi hija, sino mi rostro infantil, mis viejos dolores, mis inseguridades o ese esfuerzo desesperado por ser suficiente.

Ella me muestra dónde sigo herida, dónde soy impaciente, dónde reacciono de más y dónde actúo como cuando era niña. A veces da miedo, otras veces conmueve, pero siempre me despierta. La maternidad para mí no es solo un rol o una forma de conexión, es un espejo infinitamente claro. Y ese espejo —si lo permito— también puede sanar.

Siento que mi hija no solo aprende de mí, sino que también me enseña muchísimo. Me señala quién soy ahora y quién fui cuando aún no sabía quién era. Y lo más conmovedor es que ella no exige cambios, simplemente está presente y me inspira a estar cada vez más presente yo también.

Maternidad y autoconocimiento
Source: unsplash.com

Este es mi camino, pero no el único

Creo que no hace falta ser madre para alcanzar un verdadero autoconocimiento. Se puede conectar profundamente con uno mismo en otras situaciones: una enfermedad, una ruptura, una mudanza o un cambio de carrera pueden iniciar ese camino. Pero para mí, la maternidad fue el punto donde ya no podía posponer el trabajo interior. Donde no solo era responsable de mí, sino también de ella y de mantener unida a la familia.

La maternidad fue una puerta, no una llegada; no vino con la sensación de "he cumplido algo y ahora puedo relajarme para siempre". Fue la entrada a un espacio donde pude encontrar mi verdadero yo. Un lugar donde las excusas no funcionan y no se puede esconder uno detrás de las sombras del pasado.

Antes no sentía tanta urgencia por trabajar en mí misma. Pero al ser madre, ya no solo quería "estar bien", sino también evitar transmitir lo que nuestra familia carga de forma transgeneracional. Y sobre todo porque sentía que ella no solo necesitaba una madre, sino un adulto valiente que viva una vida plena por dentro y por fuera.

Quise romper esa cadena que durante tanto tiempo creí invisible, y estoy muy agradecida a mi hija por hacerme consciente de ello. Porque este camino —por duro y doloroso que sea a veces— se ha convertido en mi senda de sanación. Ella abrió las puertas que antes estaban cerradas con siete llaves.

Lecturas relacionadas

La conciencia corporal no es una moda: así aprendí por fin a entender cómo funciona mi cuerpo — Salud

La conciencia corporal no es una moda: así aprendí por fin a entender cómo funciona mi cuerpo

Como mujeres, no existimos en un estado fijo: vivimos en un cambio constante y cíclico donde las hormonas dirigen en silencio nuestro humor, energía y deseos. Esto lo cambió todo.

Isabel Martínez
¿El armario lleno y sin nada que ponerte? Una mañana cambió por completo mi relación con la ropa — Moda

¿El armario lleno y sin nada que ponerte? Una mañana cambió por completo mi relación con la ropa

Abrir el armario y no encontrar nada que ponerte es más común de lo que crees. Descubrí que el estilo no depende del dinero, sino del autoconocimiento.

Isabel Martínez
¿Crisis de mediana edad o simplemente ya no puedo más? Lo que me dijo mi terapeuta — Familia

¿Crisis de mediana edad o simplemente ya no puedo más? Lo que me dijo mi terapeuta

A punto de cumplir 37 años, me pregunto si lo que siento es una crisis de mediana edad o simplemente que se me agotó la paciencia. Mi terapeuta tiene una opinión clara.

Isabel Martínez
«Nunca permitiría que le pasara a ella» Así puede abrirse la herida de la infancia al convertirse en madre — Familia

«Nunca permitiría que le pasara a ella» Así puede abrirse la herida de la infancia al convertirse en madre

Convertirse en madre puede sacar a la luz traumas infantiles que habíamos guardado. Este proceso puede doler, pero también liberar, porque nos da la oportunidad de hacer las cosas de otra manera.

Bárbara López
¿Decir que no me hace egoísta? Así aprendí a poner límites sin sentirme culpable — Estilo de vida

¿Decir que no me hace egoísta? Así aprendí a poner límites sin sentirme culpable

Durante años creí que ser buena persona significaba estar siempre disponible. Hasta que entendí que poner límites no es rechazo, sino autoprotección.

Bárbara López
Aprendí a no solo dar en una relación, sino también a atreverme a recibir — Estilo de vida

Aprendí a no solo dar en una relación, sino también a atreverme a recibir

Durante años creí que ser una buena pareja significaba no pedir demasiado. Descubrir que también tengo derecho a recibir cambió todo lo que sabía sobre el amor.

Bárbara López