Y lo tercero, trasladar el efecto. Si esa persona te presta su confianza, préstasela tú a alguien más joven, más nueva en el trabajo o más perdida que tú. El gesto es minúsculo: dar por hecho en voz alta que la otra puede. Es asombroso lo lejos que llega una frase como "tú esto lo haces bien" dicha sin ironía y sin condiciones.
¿Y si la persona que me saca lo mejor también me agota?
Puede pasar, sobre todo cuando admiramos mucho a alguien y acabamos midiéndonos con su vara en lugar de con la nuestra. Prueba a reducir la frecuencia antes de romper el vínculo: a veces lo que cansa no es la persona, sino la intensidad del contacto o la fase vital en la que estás. Si el malestar es constante, afecta a tu descanso o te deja con la sensación permanente de no dar la talla, merece la pena hablarlo con ella y, si no mejora, consultarlo con un profesional de la salud mental.
¿Se puede ser esa persona para alguien sin volverse insoportable?
Sí, y la clave es que no se trata de dar consejos, sino de sostener un estándar propio sin exigírselo a nadie. Cumple lo que prometes, no te sumes a las conversaciones crueles y reconoce tus errores en voz alta cuando toque; eso ya cambia el clima de cualquier grupo. En el momento en que empiezas a señalar lo que los demás hacen mal, dejas de inspirar y pasas a corregir, que es justo el efecto contrario.










