¿Existe una manera correcta de bañarse?
“¡Sí!” – dice Gohara. “Piensa en el baño como en un lavavajillas, no como en remojar los platos sucios en el fregadero. Se necesita movimiento, no estancamiento. Esto significa que idealmente deberías enjuagarte antes del baño para eliminar la suciedad y el aceite, así mantienes el agua limpia y no conviertes tu baño en una mezcla de sudor, jabón y champú.” Así que aún puedes encender tus velas, servir una copa de vino y traer tu libro, solo que antes haz un enjuague rápido.
¿Qué tan caliente debe estar el agua?
“El agua debe ser tibia, no caliente” – aconseja Gohara. – “Alrededor de 37–38°C es perfecto. Si el agua está demasiado caliente, puede eliminar los aceites naturales de la piel, aumentar la inflamación y empeorar enfermedades cutáneas como el eczema o la rosácea.”
¿Cuánto tiempo debes remojarte?
“Haz el remojo en 15 minutos” – recomienda Gohara. – “Debe ser lo suficientemente largo para relajarte, pero lo bastante corto para proteger la capa protectora de tu piel. Si tu piel se ve arrugada, has estado demasiado tiempo en el agua. Aunque las arrugas desaparecen en minutos, son señal de deshidratación.”
¿Se puede afeitar en la bañera?
“Afeitarse en la bañera no es ideal” – dice Gohara. – “El agua caliente suaviza el vello, pero el agua de la bañera embota rápidamente la cuchilla y aumenta el riesgo de cortes e inflamación de los folículos pilosos. Si te afeitas en la bañera, hazlo al final del baño y enjuaga bien la cuchilla.”

El orden correcto: remojo, luego limpieza cuidadosa
Si primero intentas hacer espuma el gel de ducha en el agua del baño, en realidad no limpias tu piel, sino que el agua se vuelve jabonosa, por lo que tu piel solo se remoja en agua impregnada de residuos de jabón, y no puedes lavar la suciedad sobre una superficie limpia. Esto no es un verdadero bienestar, sino que puede ser secante e irritante, ya que el gel de ducha disuelto en el agua sigue suavizando la piel y luego entra en contacto con la piel ya limpia con otro agente tensioactivo. El orden debe ser el siguiente:
1. Enjuague previo
Bajo la ducha o con las manos, moja tu cuerpo y solo lava la suciedad superficial, polvo y sudor. Así el jabón que uses después trabajará en agua más limpia y sobre una superficie fresca.
2. Remojo (en baño)
Siéntate en la bañera y relájate durante máximo 10–15 minutos en agua tibia, tal vez con una sal de baño suave o aceite. Esto ayuda a suavizar tu piel sin permitir que se reseque demasiado.
3. Limpieza al final
Al final del baño, usa un gel o jabón suave e hidratante. Preferiblemente sin sulfatos ni fragancias para no irritar tu piel. Lava tu cuerpo con movimientos suaves y sin frotar en exceso.

4. Enjuague completo
Asegúrate de eliminar todos los residuos de jabón o gel de ducha, porque los restos pueden causar irritación durante días.
5. Afeitado en la bañera
Un dilema conocido tanto para mujeres como para hombres: “Si ya estoy en agua caliente, ¿por qué no afeitarme aquí?” El agua caliente realmente suaviza el vello, pero el agua de la bañera embota la cuchilla rápidamente, lo que obliga a hacer más pasadas sobre la piel, aumentando el riesgo de cortes e inflamación folicular. Si puedes, afeítate después de la ducha, en un ambiente más seco o bajo una ducha diseñada para afeitar. Si decides quedarte en la bañera, espera hasta el final del baño, usa una espuma específica para ello, afeita rápido y enjuaga bien la cuchilla después.
6. Pasos después del baño
Al salir del baño, los factores ambientales atacan de inmediato. La temperatura del aire, el viento, el aire seco de las casas calefaccionadas resecan tu piel. Es buena costumbre aplicar crema o loción hidratante dentro de unos minutos después de secarte. Elige productos sin fragancias que contengan ingredientes profundamente hidratantes (como ceramidas, ácido hialurónico y aceites vegetales ricos en ácidos grasos).
El baño no es solo una limpieza mecánica, sino una oportunidad para liberarte un poco del estrés, refrescarte y cuidarte. Sin embargo, si no prestas atención a los detalles, tu piel puede perder fácilmente su valiosa humedad y aparecer diversos problemas. Las recomendaciones de la dermatóloga Mona Gohara muestran que la eficacia del baño no depende solo del gel y las velas aromáticas, sino también de pequeños detalles como la temperatura del agua, el enjuague previo y cuándo te afeitas en el baño. Si sigues estos simples pasos, no solo tu piel te lo agradecerá, sino que también tu alma se calmará cuando desconectes un poco del mundo acelerado.











