A todos nos ha pasado: después de hacer la compra, nos damos cuenta minutos después de que dejamos nuestro yogur favorito en el fondo de la bolsa. Pero, ¿sabías que cómo organizas el refrigerador es igual de clave para mantener frescos los alimentos? Guardar mal no solo es descuido, también es cuestión de hábitos que ya es hora de revisar.
El lugar de los huevos
Casi todos los refrigeradores tienen un porta huevos en la puerta, pero en realidad no es el mejor lugar. Abrir y cerrar la puerta provoca cambios de temperatura que no son ideales para los huevos. Lo mejor es guardarlos en el estante medio del refrigerador, donde la temperatura es más estable y su frescura dura más.
Además, coloca los huevos en orden de consumo: los más antiguos adelante para asegurarte de usarlos primero.
Cómo almacenar bien verduras y frutas
Verduras y frutas necesitan atención especial porque tienen necesidades distintas. Aunque parezca lógico guardarlas juntas, es mejor separarlas.
La mayoría de las frutas producen etileno, que acelera la maduración de las verduras y puede causar que se arruguen. El cajón para verduras es ideal para mantenerlas frescas, pero en el de frutas solo guarda las que maduran despacio, como las manzanas.
Un truco sencillo: pon un par de toallas de papel en los cajones para absorber el exceso de humedad y evitar el moho.
Dónde colocar los lácteos
Suele pasar que la leche se guarda en el bolsillo de la puerta, pero es mejor evitarlo. Los lácteos necesitan una temperatura constante para conservar su frescura y sabor.
Colócalos en los estantes internos del refrigerador, donde la temperatura es más estable. Esto es especialmente importante para productos fermentados como crema agria o kéfir, que son sensibles a los cambios de temperatura.
Dónde guardar las sobras
Las sobras son un gran aliado para ahorrar tiempo, pero su almacenamiento importa. Asegúrate de que los alimentos calientes se enfríen completamente antes de meterlos al refrigerador, ya que el calor puede elevar la temperatura interna y afectar a todo lo que hay dentro.
Evita apilar demasiado las sobras para que el aire circule bien y mantenga el refrigerador más frío. También es útil usar un sistema de fechas para poner adelante lo que se compró primero y así consumirlo a tiempo.











