Una de las partes más encantadoras de la preparación navideña es cuando la cocina se llena del aroma del bejgli recién horneado, las manos cubiertas de harina y sonrisas emocionadas en los rostros. Cada pequeño movimiento, cada relleno y el cuidado al moldear la masa forman parte de las tradiciones familiares, aunque admitámoslo, el bejgli no siempre sale perfecto. Hablamos con Emese Gömöry, copropietaria de ExtraMÁKOS®, para conocer los secretos detrás del bejgli, y su historia revela que cada intento está lleno de emoción e imprevisibilidad, pero siempre nos deja aprendizajes valiosos.
“El primer bejgli... ¡claro que lo recuerdo! Quería hacerlo perfecto, sin que se agrietara. Lo logré, pero luego empecé a experimentar y todo se descontroló... o mejor dicho, para nosotros fue el comienzo.”
— cuenta Emese entre risas. Como ella destaca, el secreto del bejgli perfecto no está solo en la receta: “Si lo haces con amor, es auténtico. Nada más importa.” El ambiente navideño, el cuidado y los momentos compartidos en familia son tan importantes como la masa hojaldrada con levadura o el relleno cuidadosamente preparado.
Errores más comunes
Incluso las cocineras más experimentadas enfrentan problemas inesperados. “Si no tienes tiempo, mejor no empieces. Si no usas buenos ingredientes, no vale la pena, no saldrá bien,” advierte la experta.
El bejgli tiene “vida propia”: a veces se agrieta, se sale el relleno o se seca, sin importar lo cuidadoso que sea quien lo prepara. “Si quiere agrietarse, lo hará sin importar qué hagamos. De cada 100, uno siempre se agrieta. Y eso está bien, porque eso es lo que hace que el bejgli sea bejgli.”

Errores típicos:
- Horno demasiado caliente, que hace que la masa se hornee rápido y se agriete fácilmente.
- Relleno con mala textura: si está muy húmedo o muy seco, puede salirse o quedar quebradizo.
- Masa que no ha reposado lo suficiente: la manejabilidad de la masa hojaldrada con levadura es clave.
- La calidad del azúcar también puede marcar una gran diferencia.
Hay cosas para las que simplemente no hay preparación
Hay historias para las que nunca estamos listos. “Cuando sacas la bandeja del horno y se te escapa de las manos, y el bejgli cae al suelo caliente. Eso es quizás lo peor: todo el trabajo perdido y hasta la bandeja quemada,” dice. Curiosamente, esos momentos también sacan sonrisas al recordarlos, porque la experiencia de hornear siempre queda, aunque el resultado no sea perfecto.
Pasos secretos y trucos pequeños
La precisión es la clave del éxito. “Cuidado con la creatividad: siempre hay que medir todo. Hornear no es lo mismo que cocinar.” La textura es la mejor guía: “La masa se debe sentir bien. La masa hojaldrada con levadura auténtica es maleable, no pegajosa, con una textura agradable y homogénea.”
Cómo guardar el bejgli
Lo ideal es comerlo fresco, pero si quieres disfrutarlo varios días: “Al congelador. Solo hay que envolverlo bien. Y si quieres probarlo de vez en cuando, el lugar ideal es un sitio seco y fresco, por debajo de 17°C. Como la despensa, balcón o terraza.” Así el bejgli se mantiene aromático y hojaldrado, y puede estar más tiempo en la mesa navideña.
También puedes probar combinaciones de sabores especiales
Además del clásico de semillas de amapola y nuez, las novedades sorprenden gratamente. “La amapola con arándanos es una combinación fantástica, o la mezcla de amapola, nuez y castaña con chocolate blanco. ¡La amapola con calabaza también es un éxito! Este año el pistacho con nuez es la estrella, ¡delicioso!” Estas combinaciones creativas le dan un toque nuevo a la mesa navideña tradicional.
Si no quieres arruinarlo
“Usar ingredientes de calidad es algo que nunca sacrificaría en mi bejgli,” enfatiza Emese al final. Y si no tienes ganas de pasar horas en la cocina, un bejgli comprado puede ser una excelente opción para que la familia siga disfrutando los sabores de la Navidad sin estrés por hornear.











