Hoy en día, es común que el smartphone, la televisión y los videojuegos formen parte de nuestra vida. Pero, ¿cuánto tiempo frente a la pantalla es demasiado? Un estudio reciente con adolescentes noruegos reveló algo inesperado: no solo pasar mucho tiempo frente a la pantalla puede ser perjudicial, sino que también dedicar muy poco tiempo puede generar problemas.
Además, la investigación mostró que la predisposición genética influye tanto en la salud mental como en los hábitos de uso de pantallas. Así que no todo lo que atribuimos a los dispositivos inteligentes es culpa de ellos.
Quizás las personas con problemas mentales ven más televisión, pero no hay una relación causal clara
El estudio analizó datos de jóvenes de 14 a 16 años, con más de 23,000 participantes. El objetivo fue explorar la relación entre el tiempo frente a pantallas —ya sea redes sociales, televisión o juegos— y diversos problemas de salud mental.
Los resultados mostraron que quienes pasaban más de tres o cuatro horas diarias frente a pantallas tenían más probabilidades de tener un diagnóstico de enfermedad mental. Pero lo sorprendente es que quienes menos tiempo dedicaban a las redes sociales también tenían mayor riesgo de diagnósticos psiquiátricos, en comparación con quienes tenían un uso moderado.
El estudio buscó responder a la clásica pregunta: ¿es siempre malo pasar mucho tiempo frente a pantallas? Los datos indican que la relación no es tan simple. Los investigadores también consideraron cómo los factores genéticos pueden explicar tanto los trastornos mentales como los hábitos de uso de pantallas.
Descubrieron que ciertos factores genéticos vinculados a la depresión, TDAH, trastornos del espectro autista o anorexia estaban relacionados con un mayor tiempo frente a pantallas. Esto sugiere que no solo el uso de dispositivos puede causar problemas mentales, sino que una predisposición genética puede llevar a pasar más tiempo frente a ellos y a desarrollar ciertas enfermedades.
Curiosamente, en el caso de las redes sociales, la relación no es lineal: tanto quienes pasan mucho como quienes pasan muy poco tiempo en ellas tienen más probabilidades de presentar problemas mentales diagnosticados, mientras que quienes las usan moderadamente están en mejor situación. Esto indica que ni un uso “excesivo” ni uno “mínimo” es ideal; un equilibrio puede ser la clave.
No todo se debe a esto
El estudio no busca demonizar el uso de dispositivos, sino mostrar que al hablar de salud mental es clave considerar otros factores de fondo. Que alguien pase mucho tiempo en el móvil o jugando no siempre es la causa principal: puede que sus genes y estado mental ya lo predispusieran.
En otras palabras: no empeoramos nuestra salud mental solo por pasar mucho tiempo frente a pantallas; puede que pasemos mucho tiempo frente a ellas porque nuestra salud mental ya está afectada.
Sin embargo, es importante recordar que los excesos nunca son buenos: superar las cuatro horas diarias frente a pantallas se asoció con síntomas mentales más graves.
¿Qué podemos aprender para la vida diaria?
Primero, que el tiempo frente a pantallas no es blanco o negro: no se trata de eliminar por completo los dispositivos digitales, sino de usarlos con conciencia y moderación.
Segundo, si alguien enfrenta dificultades mentales, no hay que culpar automáticamente a las pantallas. El problema puede tener raíces más profundas que requieren un enfoque integral.
Finalmente, la salud, la escuela y la familia tienen un papel clave para crear espacios que ayuden a los jóvenes a encontrar un equilibrio saludable entre el uso de pantallas y la vida offline.











