Hay chistes tan malos que acaban siendo buenos. Ese es justo su secreto: son tan tontos que se te quedan pegados y, por mucho que veas venir el remate, terminas riéndote igual.
Hemos reunido 40 chistes cortos perfectos para soltar en una cena familiar, en la pausa del café en la oficina o en un viaje largo en coche cuando el asiento de atrás se queda demasiado callado. Prepárate para gruñir… y reír a la vez.
Chistes de animales
¿Por qué no es buena idea jugar al ajedrez con un perro?
Porque siempre le ladra al contrincante.
Se encuentran dos erizos y uno lleva la mano vendada.
—¿Qué te ha pasado?
—Me rasqué la espalda.
¿Por qué la oveja no va a la peluquería?
Porque tiene miedo de que la trasquilen.
El conejo, el oso y el zorro están sentados en el bosque.
El conejo está triste porque le han robado el reloj.
El oso dice: «A mí me han robado las vacas».
Y el zorro salta:
—¡Ay, ay! ¡Ya son las cinco! ¡Tengo que ir a ordeñar!
¿Por qué no se puede engañar a una hormiga?
Porque siempre está alerta.
¿Cuál es la diferencia entre una gallina y una gallina triste?
Que la triste no está de buen humor.
¿Por qué el pez va al psicólogo?
Porque nada en la depresión.
¿Qué hace el camaleón dentro del horno?
Se funde con el ambiente.
¿Por qué zumban las abejas?
Porque no se saben la letra.
¿Por qué el viejo campesino no compra medio cerdo?
¡Porque se caería en la pocilga!
Chistes malos de oficina y de clase
—¡Esta semana ya es la quinta vez que llega tarde al trabajo! ¿Sabe lo que significa eso?
—¿Que es viernes?
¿Por qué el trabajo del papa es tan bueno?
Porque solo se encuentra con su jefe después de morir.
¿Cuál es la asignatura favorita del jardinero?
La raíz cuadrada.
—¿Cuál es la diferencia entre la cárcel y el trabajo?
—El idiota que te tiene todo el día saltando de un lado a otro.
—Mamá, ¡hoy hemos aprendido a escribir en el cole!
—¿Y qué has escrito?
—No lo sé. Todavía no sé leer.
El jefe le pregunta al empleado:
—¿Por qué mira el reloj todo el rato?
—Porque quiero saber cuándo empieza el final de la jornada.
¿Por qué el alumno lleva una escalera al colegio?
Para pasar de curso.
—Profe, ¿me pueden castigar por algo que no he hecho?
—Por supuesto que no.
—Ah, menos mal, porque no he hecho los deberes.
¿Cuál es la profesión más estresante?
La de relojero, porque siempre está contra el reloj.
Chistes de cocina y de comida
—¡Camarero, esta comida es incomible! ¡Llame al cocinero!
—No hace falta, señor, él tampoco se la puede comer.
—¿Cómo se hace un plato que salga mal?
—Pasando dos páginas de golpe en el libro de cocina.
¿Por qué el limón siempre se queja?
Porque tiene un carácter agrio.
¿Qué hace el té cuando se aburre?
Se pone en remojo.
¿Qué hace el tomate en la fiesta?
Se pone colorado con todos.
¿Por qué las salchichas nunca se sienten solas?
Porque siempre vienen en pareja.
¿Qué dice el filete empanado dentro del pan rallado?
¡Que me frío!
¿Qué le dice el plátano a la fresa?
¡Me pongo amarillo de la envidia!
¿Qué dice el queso cuando lo fotografían?
—¡Patata!
¿Por qué el café fue a la comisaría?
Porque lo habían molido a palos.
Chistes de viajes y de transporte
Un hombre corre hacia la estación, pero ve que el tren ya se ha ido.
—¿He perdido el tren? —pregunta.
—No, señor —responde el ferroviario—, ha llegado justo a tiempo para el siguiente.
¿Cuál es la pieza más fiable de un coche?
El cinturón de seguridad.
—Jefe, ¿este tren va en una sola dirección?
—No, señor, va en dos: ida y vuelta.
¿Por qué el conductor lleva una escalera a la gasolinera?
Porque los precios del combustible están por las nubes.
¿Qué dice la bicicleta cuando está cansada?
—Me suelto la cadena.
¿Por qué el avión no tiene miedo a las alturas?
Porque ya está acostumbrado.
¿Por qué los esqueletos no viajan al extranjero?
Porque no tienen valor… ni carne en los huesos.
¿Cuál es la comida favorita del barco?
Los frutos del mar.
¿Por qué los raíles nunca discuten?
Porque siempre van en la misma dirección.
¿Por qué el tren no se compra zapatos nuevos?
Porque no tiene pies.
Ya sea al final de un día largo o en mitad de una charla entre amigos, estos chistes tienen algo garantizado: siempre acaban sacándote una sonrisa. Guárdalos, porque nunca se sabe cuándo vas a necesitar romper el hielo.
¿Cuál es el mejor momento para contar un chiste corto?
Cualquiera en el que necesites relajar el ambiente: una cena familiar, la pausa del café o un viaje largo en coche. Son perfectos para romper el hielo y sacar una sonrisa rápida.
¿Por qué nos hacen gracia los chistes malos?
Precisamente porque son tan tontos que se te quedan pegados. Ese es su secreto: aunque veas venir el remate, terminas riéndote igual.
¿Son estos chistes aptos para niños?
La mayoría sí, especialmente los de animales, comida y transporte, que funcionan muy bien en familia y con los más pequeños.











