El aire acondicionado es el único electrodoméstico de casa que usamos tres meses a todo trapo y luego abandonamos sin mirar atrás. Y después nos sorprende que en junio, al encenderlo, salga ese olor raro entre sótano y toalla mojada. Finales de septiembre es el momento perfecto para hacerle el mantenimiento básico: ya casi no lo necesitas, todavía hace buen tiempo para trabajar con las ventanas abiertas y aún no has empezado con la calefacción. Media hora bien invertida, sin herramientas especiales.
Antes de abrir nada
Desconecta el aparato de la corriente. No basta con apagarlo con el mando: si el split está enchufado a una toma, desenchúfalo; si va por circuito propio, baja el interruptor correspondiente del cuadro. Prepara un paño de microfibra, la aspiradora con el cepillo estrecho, un barreño o el fregadero, jabón de manos o lavavajillas suave y una toalla vieja para el suelo, porque siempre cae polvo.
La tapa frontal del split se abre hacia arriba haciendo un poco de palanca con los dedos en los laterales, sin forzar. Dentro verás dos rejillas de plástico, los filtros, que se sueltan tirando ligeramente hacia arriba y luego hacia ti. Si tienes dudas de por dónde van las pestañas, haz una foto con el móvil antes de sacarlos: te ahorra media hora de puzle a la hora de montar.
El lavado, paso a paso
Primero aspira los filtros por el lado del polvo, en seco, para retirar el grueso. Después lávalos con agua tibia y una gota de jabón, con un cepillo de cerdas blandas o una esponja no abrasiva, siempre a favor de la malla. Enjuaga a chorro suave por el lado contrario al que se ensució, para expulsar la suciedad hacia fuera en lugar de incrustarla. Nada de agua muy caliente, nada de lejía y nada de lavavajillas: el plástico se deforma y el filtro deja de encajar.
La parte que más gente se salta es el secado. Los filtros deben quedar completamente secos antes de volver a su sitio, a la sombra y en vertical, nunca al sol directo ni sobre un radiador. Un filtro húmedo dentro de un aparato apagado durante ocho meses es exactamente la receta del olor a moho. Mientras se secan, pasa la microfibra apenas humedecida por la carcasa, por las lamas de salida del aire (con cuidado, se rompen con facilidad) y aspira la rejilla de entrada.
Con los filtros fuera se ve el intercambiador, ese bloque de aletas metálicas finas. Ahí puedes aspirar suavemente el polvo suelto, pero no lo frotes, no lo mojes y no le eches espráis a presión: son aletas delicadas y hay electrónica muy cerca. Esa zona, junto con el circuito de desagüe y la limpieza a fondo, es trabajo de un técnico.
El cierre de temporada y el cambio a calefacción
Con los filtros ya secos y colocados, vuelve a dar corriente al aparato y ponlo en modo ventilador (solo aire, sin frío) durante veinte o treinta minutos. Así se seca la humedad interna que queda del verano. Después apágalo, quita las pilas al mando para que no se sulfate y, si el equipo tiene unidad exterior accesible, comprueba a simple vista que no haya hojas ni nidos tapando la rejilla; sin tocar nada eléctrico.
Aprovecha el impulso para lo que llega ahora: aspirar el polvo acumulado entre las aletas de los radiadores, purgar el aire si tu instalación lo necesita y revisar filtros de purificadores o de la campana. Es mi ritual favorito de finales de septiembre, muy poco glamuroso y muy agradecido, porque la casa huele distinto al día siguiente.
¿Cada cuánto hay que limpiar los filtros del aire acondicionado?
En plena temporada de uso, cada dos o cuatro semanas es una buena referencia, y más a menudo si hay mascotas, obras cerca, mucho polen o el aparato funciona a diario muchas horas. Fuera de temporada, lo mínimo razonable son dos limpiezas: una al cerrar el verano y otra antes de volver a usarlo, además de la revisión técnica periódica que recomiende el fabricante de tu equipo.
¿Por qué mi aire acondicionado huele a humedad al encenderlo?
Casi siempre porque ha quedado humedad y suciedad orgánica dentro, en el intercambiador o en la bandeja de condensados, y al ponerlo en marcha ese aire pasa a tu salón. Limpiar y secar bien los filtros y dejarlo funcionar en modo ventilador antes de apagarlo por temporada ayuda mucho; si el olor persiste después de eso, o ves agua donde no debería haberla, llama a un servicio técnico en lugar de insistir con productos caseros.











