Hay un asiento en el avión que la mayoría de los viajeros no nota hasta que ya es demasiado tarde. La tarjeta de embarque está en la mano, el avión está lleno hasta los topes, y tú estás ahí sentado, sudando, al borde de un golpe de calor, mientras todos los demás ajustan su almohada de viaje y se quedan dormidos sin problema.
No es mala suerte. Es una cuestión de elección de asiento. Y en verano, esa elección importa mucho más de lo que parece.
El asiento junto a la ventana, detrás del ala, en el lado del sol
En vuelos de temporada alta que se dirigen hacia el este o el sur, si te toca el lado soleado del avión y tu vecino se niega a bajar la persiana, ya sabes lo que te espera. Las ventanas del avión actúan como lentes que amplifican la radiación solar, y el sistema de climatización, con el aparato lleno de pasajeros, a menudo no logra compensar el calor acumulado.
Para colmo, en las filas justo detrás del ala el ruido de los motores es más intenso y las vibraciones se notan más. Durante horas, tendrás que aguantar el calor, el ruido y un espacio para las piernas más reducido de lo normal, ya que ahí es donde se ubica la raíz del ala.
Las últimas filas, junto a los baños
La parte trasera del avión en verano ventila peor por diseño: el aire acondicionado entra por la parte delantera y llega a la cola ya tibio. A eso se suma la proximidad a los lavabos: colas constantes, puertas que se abren y cierran sin parar y ese olor característico que, en un vuelo largo y caluroso, se va intensificando con cada hora que pasa.
Quien consigue un asiento junto a la ventana, en la parte trasera y en el lado del sol, se lleva la peor combinación posible: calor, espacio reducido, tráfico constante y libertad de movimiento casi nula.
El asiento que no reclinable
En muchas aerolíneas, la última fila y las filas justo delante de las salidas de emergencia tienen respaldos que no se pueden reclinar, porque detrás hay una pared o una salida. A primera vista parece solo una pequeña incomodidad, pero en una tarde calurosa de agosto, en un vuelo agotador, se convierte en un verdadero problema: no puedes recostarte ni un momento mientras todos a tu alrededor lo hacen. Y el calor hace que esa sensación de encierro sea todavía más intensa.
El asiento de pasillo en las filas de embarque
Pocos lo tienen en cuenta, pero los asientos de pasillo en la parte delantera del avión, cerca de la puerta de embarque, tampoco son una gran opción en verano. Es la zona donde se concentra todo el movimiento durante el embarque y el desembarque, donde la gente se amontona con su equipaje de mano, y donde el aire acondicionado todavía no ha logrado contrarrestar el calor acumulado en la cabina. Quien se sienta ahí pasará el primer y el último cuarto de hora del vuelo sudando casi con seguridad.
Qué hacer en cambio
Si vas a volar en verano, merece la pena revisar el mapa de asientos durante el check-in online y elegir uno que no quede justo detrás del ala, no esté en las últimas filas y no sea adyacente a los baños. Las filas más cercanas a la parte delantera del avión, aunque no las primeras, suelen ofrecer una temperatura más equilibrada y menos tráfico de pasajeros.
Llevar ropa ligera y de colores claros, una pequeña botella de agua y un abanico de mano puede marcar la diferencia durante el vuelo. Pero la mayor ventaja la conseguirás eligiendo bien el asiento antes incluso de llegar al aeropuerto.
¿Cuál es el peor asiento en el avión durante el verano?
La combinación más incómoda es un asiento junto a la ventana, en las últimas filas, en el lado soleado del avión y cerca de los lavabos. Reúne calor, ruido, mal olor y espacio reducido al mismo tiempo.
¿Los asientos de salida de emergencia son buena opción en verano?
Aunque ofrecen más espacio para las piernas, las filas de salida de emergencia tienen respaldos que no se reclinan. En un vuelo largo y caluroso, no poder recostarse puede resultar muy incómodo.
¿Cómo puedo saber en qué lado está el sol antes de volar?
Depende de la dirección del vuelo y la hora del día. En vuelos hacia el sur o el este por la tarde, el sol suele estar en el lado derecho (ventanillas D, E o F en aviones de pasillo central). Revisar el mapa de asientos y la trayectoria del vuelo antes del check-in te permite tomar una mejor decisión.
¿En qué parte del avión hace menos calor?
Las filas intermedias, cerca de la parte delantera pero no las primeras, suelen tener una temperatura más estable. El aire acondicionado llega con más fuerza en la zona delantera y la circulación de pasajeros es menor que en la trasera.











