A veces basta con una sola foto para que un destino se te quede grabado durante años. Hace tiempo vi una imagen de casitas de colores apiñadas sobre la roca, con un mar de un azul imposible al fondo. No sabía dónde estaba, pero supe al instante que tenía que ir.
Después descubrí que aquella foto era de la famosa Cinque Terre, en Italia. Cuanto más leía sobre esta zona tan especial, más se repetía en mi cabeza una idea: algún día tengo que llegar hasta allí.
Los cinco pueblecitos junto al mar, las casas de colores encaramadas a los acantilados, la vegetación mediterránea y ese estilo de vida italiano que llevo años admirando me empujaban a hacer las maletas. Por fin lo hice a finales de junio de este año. Dentro de un viaje de diez días por Italia, pasamos cinco días en Cinque Terre, y desde los primeros días lo tuve claro: este lugar es tan especial como lo había imaginado.
¿Cinque Terre en un día? Se puede, pero es otra experiencia
Antes de salir leí mucho sobre gente que recorre las cinco localidades en una sola jornada. Y lo entiendo perfectamente. Hay quien no dispone de más tiempo, y con un plan bien organizado se pueden vivir muchísimas experiencias incluso en un día.
Aun así, después de cinco días sentí que Cinque Terre no es un lugar para "despacharlo" en una visita rápida.
Lo que más me marcó fueron precisamente los pequeños momentos: pasear sin rumbo por las callejuelas estrechas, curiosear en las tiendecitas, sentarnos a tomar un café o simplemente quedarnos mirando el mar.
Sinceramente, sentí que cada minuto allí valió la pena. Y al terminar los cinco días, lo que me quedó fue la sensación de que aún tenía muchísimo por descubrir.
Vernazza: el pueblo donde nos alojamos
Cinque Terre está formada por cinco pueblos famosos: Monterosso al Mare, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore. Cada uno tiene su propio encanto, así que me costaría muchísimo elegir el "más bonito".
Nosotros nos alojamos en Vernazza y, visto con perspectiva, fue una gran decisión. El pueblo parece un pequeño joyero: casas de colores, calles estrechas, un puerto con encanto y ese ambiente auténticamente italiano.
Reservé el alojamiento a principios de enero. Todavía había mucha oferta y conseguimos algo que, para los precios de la zona, me pareció totalmente razonable.
Si volviera a Cinque Terre, reservaría de nuevo con mucha antelación en alguno de los pueblos. Salir por la mañana o por la noche de tu alojamiento y encontrarte directamente en una de esas callejuelas llenas de encanto añade muchísimo a la experiencia.
Cinque Terre no va de conducir
Nosotros llegamos en coche, pero conviene saber una cosa: como turista no puedes entrar sin más en coche a los pueblos de Cinque Terre.
Estas localidades construidas sobre la roca no están hechas para llenarse de tráfico.
Elegimos un aparcamiento vigilado en las afueras del pueblo, y sigo pensando que fue un acierto. Así estuvimos tranquilos en todo momento, sin preocuparnos por si le pasaba algo al coche.
Incluso si te quedas varios días, mi consejo es dejar el coche aparcado del todo y moverte a pie o en tren. Es más sencillo, más cómodo y mucho más relajado.
Senderos con encanto, olor a mar y vistas inolvidables
Uno de los momentos más memorables del primer día fue cuando recorrimos un largo sendero caminando de Vernazza a Monterosso al Mare.
El camino en sí ya fue una experiencia: los acantilados sobre el mar, las vistas impresionantes y la vegetación mediterránea convirtieron el simple paseo en un plan inolvidable.
Puede sorprender que aquí algunas rutas de senderismo sean de pago, pero para nosotros no hubo ninguna duda: mereció la pena pagar por ese tramo. El paisaje lo compensó todo, incluso con el calor de junio.
A finales de junio, además, tuvimos un tiempo mediterráneo de verdad. Muchas noches salía a pasear con el pelo recién lavado y, con aquel aire cálido, se me secaba casi en un momento. Esos pequeños detalles también forman parte de por qué nos enamoramos tanto de este lugar.
No es un destino barato, pero planificar con tiempo marca la diferencia
Hay que tenerlo claro: Cinque Terre no está entre los destinos más baratos de Europa. Por su popularidad, su ubicación única y las limitaciones del entorno, los precios pueden ser más altos que en muchos otros pueblos costeros italianos.
Para los trenes y las rutas de senderismo hay distintos tipos de billetes y abonos, pero tampoco son precisamente económicos.
Aun así, con un poco de atención se puede ahorrar bastante. Merece la pena reservar el alojamiento con tiempo, planear los planes por adelantado y no comer siempre en los puntos más turísticos y concurridos.
Monterosso al Mare y Manarola: dos lugares que nunca olvidaré
De todos los pueblos, quizá Monterosso al Mare y Manarola fueron los que más se ganaron mi corazón.
La playa de Monterosso al Mare parece salida de un cuento. El agua, los edificios de colores y el ambiente costero forman una estampa difícil de no adorar.
En Manarola, en cambio, mi rincón favorito fue el paseo que se eleva sobre el puerto. El panorama que se abría desde allí era sencillamente sobrecogedor.
Las casas de colores, el mar, las rocas y esa vegetación tan bonita crean juntas exactamente la experiencia de Cinque Terre por la que tantas personas se enamoran de este lugar.
La amabilidad de la gente lo hizo todo aún más especial
En Cinque Terre también tuvimos una experiencia muy positiva con la gente. Un día, por ejemplo, no encontrábamos un sendero y se nos notaba que estábamos un poco perdidos. Un señor que pasaba se dio cuenta, se acercó y nos preguntó enseguida qué buscábamos y si podía ayudarnos. Fue un gesto minúsculo, pero aportó muchísimo a la experiencia.
Son justo esos momentos los que me hicieron sentir que Cinque Terre no solo es preciosa, sino también un lugar para vivir y querer. La famosa dolce vita italiana está realmente presente: el ritmo más pausado, los paseos nocturnos, la buena comida, la cercanía del mar y la apertura de la gente.
Hay muchos turistas, pero también existe una Cinque Terre más tranquila
No sería honesta si dijera que Cinque Terre es siempre un lugar silencioso y escondido. Durante el día llega mucha gente, y no exagero al decir que vienen curiosos de todos los rincones del mundo a conocer esta zona tan especial.
Sin embargo, descubrimos que con el momento adecuado puedes conocer su cara más íntima.
A primera hora de la mañana, cuando los pueblos apenas despiertan, o por la noche, cuando la mayoría de los visitantes de un día ya emprende el regreso, nos recibió un ambiente completamente distinto. Todo era mucho más tranquilo, más recogido.
Esos fueron los momentos en los que entendí de verdad por qué merece la pena quedarse aquí varios días.
Cinque Terre es mucho más que un paisaje de postal
Cinque Terre es tan bonita como en las fotos (aunque, para ser justos, en muchas imágenes vemos casas retocadas con colores exageradamente vivos, cuando en la realidad, con sus tonos auténticos, no resultan menos mágicas), pero creo que ofrece mucho más que eso.
Su ambiente tan especial no lo dan solo las casas de colores, la costa y las vistas, sino también los pequeños detalles: las calles llenas de flores, las tiendecitas, la comida deliciosa, la gente amable y esa forma de vida más pausada que se respira allí.
En lo gastronómico, como celíaca también me sentí de maravilla. Encontré muchísimos platos ricos: pasta sin gluten, pizza, sopa minestrone, helados de ensueño e incluso una crepe vegana de pistacho tan buena que casi no me creía lo rica que estaba.
Después de cinco días volví a casa con la sensación de que regresaría en cualquier momento. Es más, el ambiente del lugar me caló tan hondo que hasta me imagino sin problema viviendo allí algún día.
¿Cuántos días hacen falta para visitar Cinque Terre?
Se puede ver en un solo día, pero según mi experiencia lo mejor es quedarse varios. Con más tiempo puedes disfrutar de los pequeños momentos y descubrir los pueblos a primera hora o al anochecer, cuando están más tranquilos.
¿En qué pueblo conviene alojarse?
Yo me quedé en Vernazza y me pareció una gran elección: casas de colores, callejuelas y un puerto con mucho encanto. Cualquiera de los cinco pueblos tiene su magia, así que la clave es reservar con antelación.
¿Se puede llegar en coche a los pueblos?
Como turista no puedes entrar libremente en coche a los pueblos de Cinque Terre. Lo más práctico es dejarlo en un aparcamiento vigilado a las afueras y moverte a pie o en tren.
¿Es un destino caro?
No está entre los más baratos de Europa: su popularidad y su ubicación encarecen alojamiento, trenes y rutas. Aun así, reservando con tiempo y evitando comer siempre en los puntos más turísticos se puede ahorrar bastante.











