Hay lugares a los que uno regresa una y otra vez, sin cansarse jamás. Para mí, el lago Balatón es exactamente eso: el sitio donde el tiempo se ralentiza, donde el sol, los paseos junto al agua y la buena comida se combinan para regalarme esa calma tan difícil de encontrar en otro sitio.
Cada verano descubro rincones nuevos, pero hay tres playas a las que vuelvo siempre con la misma ilusión. Son muy diferentes entre sí, y aun así comparten lo esencial: están limpias, cuidadas, son ideales para ir en familia y ofrecen mucho más que un simple chapuzón.
Si este año estás planeando una escapada al Balatón, apunta estos tres nombres en tu lista de imprescindibles.
1. Playa municipal de Szigliget: donde cada detalle está en su sitio
Si tuviera que recomendar una sola playa en la orilla norte del Balatón, sería la playa municipal de Szigliget. Llevamos años volviendo, y cada vez nos recibe el mismo entorno cuidado y bien organizado.
Uno de sus mayores puntos fuertes es la limpieza. Los aseos siempre están impecables, algo que se agradece muchísimo cuando pasas todo el día en la playa. El césped se mantiene en perfecto estado y las vistas del lago desde aquí son preciosas.
También volvemos por la gastronomía. Uno de nuestros lugares favoritos es el Art Café, donde preparan, en mi opinión, uno de los mejores cafés de la zona. Y su matcha latte helado tampoco me ha decepcionado nunca.
Cuando llega la hora de comer, en casa no hay dudas: directos a la freiduría de pescado de la zona, donde, siendo celíaca, hasta ahora siempre he podido comer con total tranquilidad. El pescado recién frito es excelente, y las bandejas no solo son abundantes, sino también espectaculares. Se te abre el apetito solo con verlas. No siempre comemos fuera cuando vamos a la playa, pero este es un sitio en el que intentamos parar siempre.
Para la temporada 2026, los precios de entrada de la playa quedan así:
- entrada de día adulto: unos 4,50 €,
- entrada de día infantil: unos 3 €,
- entrada familiar: unos 11,50 € (2 adultos y 2 niños de 3 a 18 años; cada niño adicional de 3 a 18 años, unos 3 € por niño).
Pero un día en Szigliget rara vez termina en la playa. Casi siempre pasamos por la encantadora heladería de Szigliget, que recibe a sus clientes cerca del castillo con sus helados artesanales y especiales. Y después de una buena bola, solemos dar un paseo más por el pueblo.
Y si el tiempo no acompaña para bañarse, Szigliget tampoco decepciona. Alguna vez hemos comido primero en la freiduría y luego hemos subido caminando hasta el mirador de Óvár, mucho menos conocido que el famoso castillo de Szigliget, pero igual de merecedor de tu tiempo.
Otras veces hemos hecho una excursión al cercano monte San Jorge o hemos visitado el llamado "Mar de Piedra" de Szentbékkálla, pero siempre pasando por Szigliget de camino. Por eso adoro esta zona: la playa y el senderismo se complementan a la perfección.
2. Playa de Örvényes: el refugio silencioso del Balatón
Hay playas donde la vida bulle y otras donde de verdad puedes desconectar. La playa de Örvényes —también conocida como playa libre del Pato Salvaje— pertenece a esta segunda categoría.
La playa es totalmente gratuita, no hay que pagar entrada, y aun así recibe a sus visitantes con un entorno cuidado y agradable. Nosotros nunca nos hemos encontrado con grandes multitudes aquí; el ambiente siempre ha sido tranquilo.
Buenas noticias para quienes llegan en coche: el aparcamiento situado frente a la playa es gratuito, y quienes vienen en bicicleta disponen también de un aparcabicis.
Además del cuidado césped, hay pantalanes para tomar el sol, duchas interiores y exteriores y aseos accesibles que hacen del día algo muy cómodo. Los baños están limpios y bien cuidados, lo cual siempre es un plus.
En la playa funcionan dos chiringuitos y un restaurante donde puedes encontrar los clásicos platos de playa del Balatón, algunas delicias más especiales y bebidas refrescantes.
Quienes buscan un plan más activo pueden alquilar hidropedales o una tabla de SUP, y también hay una pista de vóley playa esperando a los más deportistas.
Örvényes tiene algo especial porque ha conservado ese ambiente clásico del Balatón que hoy cuesta encontrar en muchos sitios, sin renunciar a la comodidad moderna. Si buscas calma de verdad, esta playa te va a encantar.
3. Playa libre de Balatonlelle: agua que se hace honda poco a poco y paseos de verano sin fin
Cuando nos bañamos en la orilla sur, casi siempre elegimos Balatonlelle. Y no es casualidad: la ciudad cuenta con más de cuatro kilómetros de costa gratuita, cuyo tramo más conocido es la playa libre de Balatonlelle, de 1,8 kilómetros de largo.
Una de sus grandes ventajas es el agua que se hace honda muy poco a poco. Es ideal no solo para familias con niños pequeños, sino también para quienes disfrutan de un baño cómodo sin que el suelo desaparezca a los pocos pasos.
El amplio tramo de césped cuidado ofrece muchísimo espacio para tomar el sol y descansar. Toda la playa es de acceso gratuito y, aun así, dispone de numerosos servicios.
Quienes quieran vivir aún más experiencias pueden alquilar hidropedales, tablas de surf o una pequeña embarcación eléctrica, además de un parque acuático de aventuras, un tobogán gigante y pistas de tenis que esperan a los visitantes.
La ubicación también es inmejorable. La estación de tren y la parada de autobús están a pocos minutos a pie, y quienes llegan en coche encuentran varios aparcamientos cerca.
Durante la temporada oficial de baño —del 22 de junio al 30 de agosto de 2026— hay servicio de socorrismo todos los días de 10 a 20 horas.
En nuestro caso, el día en Balatonlelle tiene siempre una parada obligatoria: una freiduría de pescado del paseo. Llevamos años volviendo por un buen plato de guiso de alubias o una ración de pescado crujiente con patatas fritas. Y para mí es una alegría añadida poder comer con seguridad siendo celíaca, con muchísimas opciones para elegir.
A lo largo del paseo hay muchos otros restaurantes, cafeterías y heladerías con encanto, pero incluso si no comes ni bebes nada, merece la pena caminar por allí.
El Balatón siempre es una apuesta segura
Aunque en la orilla del Balatón puedes elegir entre muchísimas playas estupendas, para mí estas tres son un punto fijo cada verano. En Szigliget me quedo por el entorno cuidado, el buen pescado y las opciones de excursiones. En Örvényes me relajan el silencio y la cercanía de la naturaleza. Y en Balatonlelle, el agua que se hace honda poco a poco, la larga playa libre y los paseos junto al agua me regalan ese ambiente veraniego tan especial que me hace volver una y otra vez.
Si este año todavía estás buscando la playa perfecta del Balatón, atrévete a probar alguna de ellas: es muy probable que también acabes queriéndola tanto como yo.
¿Cuál de las tres playas es mejor para ir con niños?
La playa libre de Balatonlelle es especialmente recomendable para familias, gracias a su agua que se hace honda muy poco a poco. Además, cuenta con socorrismo durante la temporada oficial de baño.
¿Hay que pagar entrada en estas playas del Balatón?
La playa municipal de Szigliget tiene entrada de pago, mientras que la playa de Örvényes y la playa libre de Balatonlelle son de acceso totalmente gratuito.
¿Se puede comer bien siendo celíaco en estas playas?
Según mi experiencia, sí. Tanto en la freiduría de pescado de Szigliget como en la de Balatonlelle he podido comer con seguridad siendo celíaca y con muchas opciones para elegir.
¿Qué se puede hacer si no hace buen tiempo para bañarse?
En Szigliget puedes subir al mirador de Óvár o hacer una excursión al cercano monte San Jorge. La zona combina a la perfección un día de playa con planes de senderismo y naturaleza.











