Preparar la maleta para un crucero parece, a primera vista, igual que para cualquier otra escapada. Pero créenos: no lo es. Los camarotes son diminutos, el espacio de almacenamiento es limitado y hay ciertos objetos que, por las normas de seguridad, simplemente te confiscan al embarcar.
Y lo peor: lo que te quitan solo te lo devuelven al final del viaje… si es que lo recuperas. Si es tu primer crucero, esta información te ahorrará más de una sorpresa desagradable. Y si ya eres un veterano, quizá haya algún detalle que ni tú habías pensado.
Cosméticos en envases grandes
Los baños de los barcos son minúsculos, y los frascos grandes no solo ocupan espacio: también suman peso innecesario. Y quien haya arrastrado una maleta sobrecargada por un puerto entero sabe que cada gramo cuenta. Lleva mejor frascos de tamaño de viaje que puedas rellenar con tu propio champú, acondicionador o gel.
Ocupan menos, no se derraman y contienen justo lo que vas a gastar en una o dos semanas. Además, a bordo suele haber champú y gel de ducha disponibles, así que llevar envases grandes de esos productos es del todo innecesario.
Plancha o vaporizador de ropa
El fuego es el mayor peligro en el mar, y por eso la mayoría de las navieras prohíben llevar planchas y vaporizadores a bordo. Si aun así lo metes en la maleta, te lo requisarán al hacer el check-in y solo lo recuperarás al terminar el viaje.
En su lugar, conviene empacar prendas de tejidos antiarrugas y llevar un spray desarrugante: solo tienes que rociarlo sobre la ropa, estirar un poco la tela y las arrugas desaparecen solas. También sirve para neutralizar olores, algo muy práctico si repites una misma prenda varias veces. Algunos barcos tienen una sala común de planchado; si no queda más remedio, esa es la opción.
Regletas con protección contra sobretensiones
También están en la lista de objetos prohibidos en casi todas las navieras, de nuevo por riesgo de incendio, y a mucha gente le sorprende descubrirlo justo al embarcar. Lo que sí puedes llevar es un adaptador multitoma sencillo, sin protección contra sobretensiones.
Son compactos, ocupan un solo enchufe y a cambio te ofrecen varias tomas y puertos USB. En un camarote pequeño, donde tienes que cargar a la vez el móvil, la cámara y el lector electrónico, esta solución resulta especialmente útil. Los barcos más nuevos suelen tener un puerto USB junto a la cama, pero si no quieres dejarlo al azar, el adaptador merece la pena.
Demasiado equipaje
En un camarote estrecho, dos maletas grandes convierten el espacio en algo casi inhabitable en cuestión de minutos. Y el problema no es solo el sitio: las maletas grandes se guardan debajo del camarote, así que cada vez que necesitas algo, tienes que rebuscar entre todo su contenido.
Para la mayoría de los cruceros basta con una maleta mediana y un bolso más pequeño, este último perfecto para llevar contigo durante las excursiones en tierra. Cuanto menos equipaje, más fácil es moverse por los puertos, y más espacio libre queda en ese pequeño camarote donde vas a vivir durante semanas. Si quieres afinar aún más, echa un vistazo a nuestros trucos para hacer la maleta sin tener que facturarla.
Pinzas para la toalla
El viento marino es fuerte, y una toalla dejada en la terraza o en la tumbona de la piscina puede salir volando en un instante. Las pinzas resuelven el problema, sí, pero son voluminosas e incómodas, y si alguien se engancha con una pinza de la tumbona, se llevará una sorpresa nada agradable.
En su lugar existen bandas de silicona para toallas que rodean la tumbona y sujetan la toalla: ocupan muy poco, son fáciles de empacar y resuelven el problema igual de bien. Un extra: cuando te levantas de tu sitio, la banda le indica a los demás que la tumbona está ocupada.
Zapatos incómodos
En un crucero vas a caminar mucho más de lo que imaginas: por las cubiertas, por las ciudades portuarias, durante las excursiones… y eso sin contar las escaleras. Esa sandalia que en casa solo te lleva hasta la cafetería de la esquina, aquí te destroza los pies en media jornada, y con la planta llena de ampollas es difícil disfrutar de un puerto mediterráneo.
Los viajeros experimentados llevan zapatillas cómodas y sandalias con plantilla, adecuadas también desde el punto de vista ortopédico: no será la opción más sexy, pero al tercer día lo agradecerás. Para las noches, un solo par de calzado más elegante es más que suficiente.
Velas o cerillas
Muchos no lo imaginarían, pero también son objetos prohibidos a bordo y te los quitarán en el control de seguridad. El baño reducido y el ambiente cerrado del camarote son especialmente sensibles a este tipo de riesgos.
Si lo que quieres es combatir los olores del baño, existen sprays perfumados diseñados justo para eso: se aplican en la taza del inodoro antes de usarlo y crean una capa densa de fragancia sobre la superficie del agua que impide que los olores se propaguen. Se venden en formato pequeño, son perfectos para viajar y tus vecinos de camarote también te lo agradecerán.
¿Por qué confiscan ciertos objetos al embarcar en un crucero?
Principalmente por el riesgo de incendio, que es el mayor peligro en el mar. Planchas, vaporizadores, regletas con protección contra sobretensiones, velas y cerillas suelen quedar retenidos en el control de seguridad y solo se devuelven al final del viaje.
¿Cómo puedo llevar la ropa sin arrugas si no puedo usar plancha?
Empaca prendas de tejidos antiarrugas y lleva un spray desarrugante: se rocía sobre la tela, se estira un poco y las arrugas desaparecen. Algunos barcos también tienen una sala común de planchado.
¿Cuánto equipaje conviene llevar a un crucero?
Para la mayoría de los cruceros basta con una maleta mediana y un bolso más pequeño. Así te mueves con más facilidad por los puertos y dejas más espacio libre en el camarote.
¿Qué calzado es el más adecuado para un crucero?
Zapatillas cómodas y sandalias con plantilla, ya que caminarás mucho más de lo que crees. Para las noches, un único par de zapatos más elegantes es suficiente.











