Pasar horas sentado en el coche, mirando el reloj y esperando llegar, puede convertir la parte más ilusionante de las vacaciones en la más agotadora. A mí me pasaba exactamente eso.
Pero como casi siempre viajamos en coche —tanto para descansar como por trabajo— con el tiempo descubrí algo importante: unos pocos hábitos sencillos pueden marcar una diferencia enorme.
Hoy no solo aguanto esos trayectos largos, sino que de verdad los disfruto. Estos son los cinco trucos que más me han ayudado.
1. Preparo comida saciante, pero ligera
Antes de salir siempre preparo algo nutritivo y fácil de comer. Viajar es mucho más cómodo cuando no tienes que esperar horas con hambre hasta la próxima parada, y no dependes solo de lo que ofrecen las gasolineras y las cadenas de comida rápida.
La última vez que hicimos unas diez horas de coche, preparé una ensalada de atún con pepino, tomate, mezcla de hojas verdes y un chorrito de aceite de oliva. Sencilla, pero saciante, y sin dejar esa sensación pesada en el estómago. Lo que sobró lo enrollé por la noche en unas tortillas en el alojamiento, y así resolví la cena del primer día.
Me encantan este tipo de soluciones prácticas porque me ahorran tiempo, dinero y energía a la vez.
2. Siempre llevo algo para leer
Como copiloto, leer es una de las mejores formas de hacer que el tiempo pase más rápido. Si no tengo un libro a mano, busco en el móvil artículos interesantes o textos que había guardado y nunca encontré el momento de leer.
Aunque muchas veces prefiero meter un buen libro en el bolso, porque un trayecto largo es la ocasión perfecta para sumergirse por fin en una historia. Cuando quiero darme cuenta, ya estamos mucho más cerca del destino.
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3. La música adecuada me cambia por completo el ánimo
Una buena lista de reproducción hace auténticos milagros. Solemos poner canciones que ya de por sí crean ese "ambiente de vacaciones", o simplemente nuestras favoritas.
La música ayuda a que el viaje no consista solo en llegar, sino a que el propio camino sea una experiencia. Muchas veces, con apenas unas cuantas canciones, siento que las vacaciones han empezado de verdad.
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4. Salimos antes para poder parar con calma
Hubo una época en la que intentábamos llegar lo antes posible. Ahora, en cambio, disfrutamos mucho más cuando no hay prisa. Por eso solemos salir un poco antes, para tener tiempo de hacer varias paradas.
A veces solo paramos en una gasolinera o en un restaurante de carretera; otras, si el destino no queda demasiado lejos, incluso planeamos un pequeño desvío o una excursión rápida. Esas paradas nos ayudan a despejarnos, a estirar las piernas y hacen que todo el viaje sea mucho más variado.
5. Me encanta mirar por la ventanilla y coger ideas para el próximo viaje
Antes contaba los minutos para llegar. Hoy, muchas veces, el camino me resulta tan interesante como el destino. Me gusta observar el paisaje, los pueblos, las montañas o los tramos junto al mar, y por el camino descubro nuevos destinos.
A Dubrovnik, por ejemplo, solo llegamos una vez y por un día, pero en el trayecto vi tantos lugares preciosos que allí mismo lo decidí: quiero volver y dedicar al menos una semana a explorar la zona. Muchas veces son precisamente esos descubrimientos espontáneos los que dan la idea para el siguiente viaje.
Estos pasos convirtieron los viajes largos en algo que ahora espero con ganas
Por supuesto, muchas de estas cosas las puedo aprovechar de verdad como copiloto, porque en casa quien conduce es mi pareja. Por eso siempre intento que a él el viaje le resulte lo más cómodo posible: le dejo la comida preparada, ayudo con la planificación y me alegra que las paradas frecuentes también le vengan bien.
Para mí, el coche ya no es un mal necesario, sino parte de la escapada o de las vacaciones. Con un poco de intención, unos cuantos hábitos que funcionan y algo de apertura, el camino puede ser tan disfrutable como la llegada.
¿Cómo evitar el aburrimiento en un viaje largo en coche?
Llevar algo para leer, preparar una buena lista de música y planear varias paradas ayuda a que el tiempo pase más rápido y a que el trayecto sea una experiencia en sí mismo.
¿Qué comida conviene llevar para un trayecto de varias horas?
Algo saciante pero ligero, como una ensalada de atún con verduras y un poco de aceite de oliva. Así evitas depender solo de las gasolineras y no te sientes pesado durante el viaje.
¿Por qué merece la pena salir antes de tiempo?
Salir con margen permite hacer paradas con calma, estirar las piernas e incluso planear un pequeño desvío, lo que hace el viaje más variado y menos cansado.
¿Se pueden disfrutar los viajes largos aunque no conduzcas?
Sí. Como copiloto puedes leer, disfrutar del paisaje y de la música, y además ayudar a que quien conduce viaje más cómodo dejando la comida lista y colaborando con la planificación.











