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5 rincones del Lago de Como que me robaron el corazón en solo 5 días

Nyul Debóra7 min de lectura
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5 rincones del Lago de Como que me robaron el corazón en solo 5 días — Ocio
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Villas elegantes, paseos junto al agua, pueblecitos abrazados por las montañas y ese inconfundible aire mediterráneo. El Lago de Como reúne todo lo que uno busca cuando quiere descansar, contemplar paisajes de postal y sentir de verdad la vida italiana.

Pasé cinco días allí a finales de junio y recorrí varios pueblos y muchísimos rincones. Aunque encontré belleza en cada esquina, hubo cinco lugares que se me quedaron grabados: un jardín de ensueño, un desfiladero salvaje, un paseo junto al lago que enamora y una zona donde no solo las vistas, sino también la comida, dejaron huella.

Si estás planeando una escapada al Lago de Como o simplemente buscas ideas para tu próximo viaje a Italia, apunta estos sitios en tu lista.

1. El jardín de la Villa Cipressi: donde cada sendero parece una postal

El jardín de la Villa Cipressi impresiona desde el primer instante. Terrazas cuidadas al detalle, plantas exóticas, flores de mil colores y vistas abiertas al lago se suceden una tras otra. Tuve la sensación de haber entrado en el decorado de una película romántica italiana.

El punto más famoso del jardín es, sin duda, su icónica puerta con vistas al lago, esa que aparece en casi todas las redes sociales cuando buscas fotos de Como. Eso sí, conviene ir preparado: aquí suele formarse una buena cola. Cuando yo estuve, un vigilante se encargaba de que nadie pasara más de tres minutos junto a la puerta, así que la fila avanzaba sin parar, pero aun así esperamos casi media hora para hacer un par de fotos.

Al principio me descolocó un poco, pero en cuanto seguimos adelante, el resto del jardín compensó con creces la espera. La mayoría de los visitantes se concentra en el famoso punto fotográfico, así que en el resto del recinto reina una calma deliciosa. Allí sí que pude detenerme a admirar las plantas más singulares, los senderos cuidados y los árboles que se inclinan sobre el agua.

A mí también me atraía desde hacía tiempo esa puerta tan fotografiada, pero al final fueron esos rincones tranquilos los que hicieron inolvidable el lugar.

2. El jardín de la Villa Melzi: elegancia, calma y unas vistas de otro mundo

En la orilla del Lago de Como hay varios jardines históricos que merecen una visita, pero el de la Villa Melzi resulta especialmente cautivador por su parque cuidado al milímetro y sus panorámicas de infarto.

Se puede recorrer con toda calma, sin aglomeraciones, de modo que tuvimos tiempo de sobra para detenernos en cada detalle bonito. La villa impresiona incluso vista desde fuera, y desde casi cualquier punto se abre una vista maravillosa al lago y a las montañas de alrededor.

Los céspedes impecables, los enormes árboles que dan sombra, las esculturas y la cercanía del agua crean una armonía muy especial. Es uno de esos lugares donde uno no tiene ninguna prisa. Prefieres sentarte en un banco, mirar el agua y, sencillamente, disfrutar del momento.

3. Orrido di Nesso: la cara más salvaje del Lago de Como

El Orrido di Nesso muestra un rostro completamente distinto del lago. Aquí no hay jardines elegantes ni setos perfectamente recortados: en su lugar te reciben rocas, una cascada y un paisaje agreste.

Hay que ganarse la recompensa, porque toca bajar unas cuantas escaleras, pero cada peldaño merece la pena. A medida que te acercas al agua, el ambiente se vuelve cada vez más mágico.

El encuentro entre el viejo puente de piedra, el agua que se precipita por el desfiladero y el lago ofrece una imagen sencillamente hechizante. Los más atrevidos se lanzan al agua desde el puente, pero también puedes darte un baño tranquilo o sentarte en las escaleras y contemplar el paisaje durante largos minutos.

Aun así, mi recuerdo favorito fue un encuentro inesperado. Un precioso pájaro acuático se acercó muchísimo a nosotros, sorprendentemente confiado, y hasta pude acariciarlo. Ese pequeño instante hizo aún más especial un lugar de por sí de cuento.

4. El paseo junto al lago de Varenna: hasta el calor del verano se convierte en experiencia

Varenna es de por sí uno de los pueblos más encantadores del Lago de Como, pero para nosotros quedó especialmente grabado el paseo junto al agua que arranca desde el puerto.

El recorrido en sí ya es una maravilla: cada curva regala una nueva panorámica. Por el camino descubrimos también una cafetería con encanto donde probamos unos bocadillos y unas bebidas de escándalo, la parada perfecta durante la visita.

A unos minutos de allí, unos grandes escalones de piedra descienden directamente al lago. Con el calor de finales de junio, aquello fue un auténtico regalo. Simplemente bajamos hasta el agua y nos dimos un chapuzón. Pocas cosas cierran mejor un paseo bajo el sol que un baño refrescante en el Lago de Como, con las montañas y las coloridas casas de la orilla frente a ti.

5. El casco histórico de Como y su catedral: donde hasta los sabores dejan huella

La ciudad de Como desprende un ambiente muy distinto al de los pueblecitos de la orilla. Es más animada, más vibrante, llena de calles con encanto, tiendas y restaurantes.

Su gran protagonista es, cómo no, la imponente catedral, que atrae todas las miradas desde lejos. Vale la pena dedicar tiempo a pasear por sus alrededores, porque en las callejuelas se esconden muchos restaurantes estupendos.

Durante todo el viaje comimos prácticamente solo platos italianos, así que fue toda una sorpresa dar en Como con un restaurante libanés excelente. Nos alejamos un poco del mundo de los clásicos sabores italianos y probamos platos fantásticos.

Lo que el Lago de Como me regaló

Al cabo de cinco días sentí que el Lago de Como es mucho más que un destino bonito. Aquí la naturaleza, la historia, la gastronomía y la forma de vida italiana se dan la mano en una armonía muy particular. Cada pueblo tiene su propio carácter, cada paseo junto al agua guarda algo nuevo y en casi cada mirador te asalta la misma certeza: esta vista es imposible de cansar.

Si algún día pones rumbo al Lago de Como, no te limites a correr entre las atracciones más famosas. Deja tiempo para sentarte en un banco frente al agua, fijarte en las plantas, tomarte un café, meterte en el lago o, simplemente, observar cómo se mueven las olas. Para mí, fueron esos momentos de calma los que hicieron verdaderamente inolvidable el Lago de Como.

¿Cuántos días hacen falta para ver el Lago de Como?

Con cinco días es posible recorrer varios pueblos y descubrir sus rincones más especiales sin agobios. Ese tiempo permite combinar jardines, paseos junto al lago y baños sin ir corriendo de un lugar a otro.

¿Merece la pena esperar cola en la puerta de la Villa Cipressi?

La icónica puerta suele tener cola, y puede que esperes alrededor de media hora para hacer tus fotos. Pero el resto del jardín, mucho más tranquilo, compensa de sobra la espera.

¿Se puede uno bañar en el Lago de Como?

Sí. En lugares como el Orrido di Nesso o los escalones de piedra de Varenna se puede nadar directamente en el lago, algo especialmente agradable con el calor del verano.

¿Cuál es la mejor época para visitar el Lago de Como?

Finales de junio ofrece calor y un ambiente ideal para disfrutar de los paseos y los baños en el lago, tal y como se describe en este viaje.

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