Bien Logo

«El problema es que ya no hay soldados, ¡allí los habrían formado!» - Lo siento, pero el servicio militar obligatorio no resolverá los problemas de mi generación

Bárbara López3 min de lectura
Compartir:
«El problema es que ya no hay soldados, ¡allí los habrían formado!» - Lo siento, pero el servicio militar obligatorio no resolverá los problemas de mi generación — Estilo de vida

Casi es una regla: cuando la generación joven masculina habla de sobrecarga, agotamiento, incertidumbre o dificultades mentales, siempre surge la misma frase: «El problema es que ya no hay soldados, ¡allí los habrían formado!»

Como si el verdadero problema fuera que quien se queja o expresa sus sentimientos no es lo suficientemente hombre. Que no fueron preparados ni moldeados a tiempo.

Pero este argumento falla desde varios puntos de vista. Empecemos por que muchas de las cosas que la generación mayor identifica como problemas en los jóvenes, en realidad no lo son.

Que los hombres hoy hablen de sus emociones, que se atrevan a decir cuando algo es demasiado, que pidan ayuda si se sienten bloqueados o que no quieran morir en la narrativa del "hombre de verdad", no es señal de debilidad, sino un paso hacia una dirección más saludable social y personalmente.

Joven apoyando el pie en la pared

Reprimir emociones nunca ha sido prueba de fuerza

Quejarse no es necesariamente lloriquear, muchas veces es el primer paso hacia la solución.

Y que un hombre reconozca que necesita ayuda mentalmente, no es señal de fracaso, sino de autoconocimiento.

Una habilidad que durante décadas se le ha negado sistemáticamente a los hombres.

Los problemas reales —porque sí, existen— son mucho más complejos para resolverse con un uniforme y órdenes.

La presión constante por rendir, la inseguridad económica, el agotamiento y la total difuminación entre trabajo y vida personal no desaparecen aprendiendo a estar firmes y callados.

Un sistema autoritario que enseña a "apretar los dientes y seguir adelante" solo pospone el problema. No lo resuelve.

Joven en parque de skate

Además, vale la pena ver quiénes suelen decir que el ejército "los hizo hombres". Muchas veces son hombres que su entorno sabe que tienen problemas para manejar la ira.

Personas que no saben cómo manejar su frustración y solo reprimen sus emociones hasta que explotan. Que no procesan sus sentimientos, sino que los adormecen —con alcohol, trabajo compulsivo o con ese cinismo que descarta cualquier tema "emocional".

Esto no es fuerza mental. Es una estrategia de supervivencia. Y no una que funcione bien.

El ejército, como método educativo, no enseña inteligencia emocional. No enseña límites saludables. No enseña autorreflexión ni empatía.

Solo obediencia, jerarquía y cómo aguantar sin hablar. Eso puede ser útil en ciertas situaciones, pero no es un modelo que produzca personas equilibradas y felices a nivel social.

Jóvenes sentados de espaldas junto al agua

La fuerza no se mide por quién aguanta más en silencio

Sino por quién se atreve a reconocer sus propios límites. Quién puede pedir ayuda. Quién es capaz de cambiar lo que no funciona.

Quién puede decir "esto no está bien" sin miedo a perder su masculinidad.

Así que lo siento, pero no: el servicio militar obligatorio no resolverá los problemas de mi generación. No hará a los hombres jóvenes más trabajadores, duros o "auténticos". Solo más silenciosos. Y el silencio no es sanación.

Y siendo sinceros: no hace a nadie más hombre o fuerte el no hablar de sus emociones, ni tampoco el hacerlo. El mundo no será más estable por tener más hombres hirviendo de rabia reprimida, sino por tener más personas que saben lo que pasa en su interior y asumen la responsabilidad.

Lecturas relacionadas

Tener éxito no significa estar bien: así enmascaré mi depresión con el rendimiento — Salud

Tener éxito no significa estar bien: así enmascaré mi depresión con el rendimiento

Durante años confundí el éxito externo con el bienestar real. Detrás de una vida productiva y organizada, se puede esconder mucho más de lo que parece.

Bárbara López
¿Decir que no me hace egoísta? Así aprendí a poner límites sin sentirme culpable — Estilo de vida

¿Decir que no me hace egoísta? Así aprendí a poner límites sin sentirme culpable

Durante años creí que ser buena persona significaba estar siempre disponible. Hasta que entendí que poner límites no es rechazo, sino autoprotección.

Bárbara López
3 decisiones de mi vida que no le debo explicar a nadie — y tú tampoco — Estilo de vida

3 decisiones de mi vida que no le debo explicar a nadie — y tú tampoco

Hay decisiones tan íntimas que la única justificación que necesitan es "lo elegí yo". Descubre por qué dejar de explicarte puede ser el mayor acto de libertad.

Bárbara López
3 verdades sobre las mujeres que le enseñé a mis amigos hombres — Estilo de vida

3 verdades sobre las mujeres que le enseñé a mis amigos hombres

Hay conversaciones que solo pueden ocurrir entre amigos de verdad. Estas son las tres lecciones sobre el alma femenina que compartí con los hombres más cercanos a mí.

Isabel Martínez
Mi trabajo va bien, pero yo ya no estoy en él: ¿Es esto el burnout? — Estilo de vida

Mi trabajo va bien, pero yo ya no estoy en él: ¿Es esto el burnout?

A veces la señal más clara de que algo no va bien llega en el mayor silencio. El calendario está lleno, cumples los plazos, y aun así... algo falta.

Isabel Martínez
¿De verdad es imposible criar a un hijo sin causarle heridas? Creíamos que nosotros lo lograríamos — Familia

¿De verdad es imposible criar a un hijo sin causarle heridas? Creíamos que nosotros lo lograríamos

Ser madre o padre está lleno de aprendizajes y contradicciones. ¿Podemos proteger a nuestros hijos de las heridas emocionales o es algo inevitable?

Isabel Martínez