Para la mayoría, lo razonable en otoño es alternar: una mascarilla nutritiva como base semanal y, cada dos o tres semanas, una de reparación si hay color, decoloración o calor frecuente. Y un apunte práctico: si vas a usar mascarilla, el acondicionador de esa ducha sobra. Son productos con la misma función, uno más ligero y otro más intenso, y encadenarlos solo añade peso.
¿Puedo dejarme la mascarilla toda la noche?
Salvo que el producto indique expresamente que es un tratamiento de noche o sin aclarado, no merece la pena. Las mascarillas convencionales hacen la mayor parte de su trabajo en los primeros minutos, y prolongarlas horas en un pelo fino puede dejarlo blando, sin cuerpo y difícil de peinar al día siguiente. Si quieres un cuidado nocturno, busca un aceite ligero o una crema específica sin aclarado aplicada solo en puntas.
¿Cada cuánto debería usarla si tengo el pelo fino?
Una vez por semana suele ser suficiente, y conviene elegir fórmulas ligeras, aplicarlas solo en el tercio inferior y aclarar muy bien, hasta que el pelo chirríe un poco entre los dedos. Si notas que a mitad de semana la raíz se engrasa antes de lo normal o el peinado se cae, espacia a cada diez días y alterna con un producto sin aclarado muy ligero. El pelo fino no necesita menos cuidado, necesita menos peso.










