La rutina de diez minutos antes de la compra
El día antes de hacer la compra grande, saca todo de una balda, pasa un paño con agua y jabón, decide qué se cocina esta semana con lo que sobrevive y anota lo que realmente falta. Con ese gesto haces tres cosas a la vez: limpiar, planificar el menú y comprar menos por impulso. Aprovecha para comprobar que la nevera no está tan llena que el aire no circula: un frigorífico atiborrado enfría peor, y un hueco vacío entre productos vale más que un estante de más.
¿Dónde se colocan los huevos, en la puerta o en una balda?
En una balda central, dentro de su envase original, mejor que en las hueveras de la puerta. Allí la temperatura es más estable, el cartón los protege de los olores y de los golpes, y conservas a la vista la fecha de consumo preferente impresa en la caja.
¿Cada cuánto hay que limpiar la nevera a fondo?
Una limpieza completa cada mes o mes y medio suele ser suficiente si haces repasos rápidos por baldas cada semana y limpias los derrames en cuanto ocurren. Retira los estantes, lávalos con agua templada y jabón suave, sécalos bien antes de colocarlos y presta atención al desagüe del fondo y a las gomas de la puerta, donde se acumulan restos que explican muchos malos olores.











