Son las diez y media de la mañana y todavía queda sitio libre en la hierba. Hace un calor sofocante y cualquiera pensaría que a estas horas cada orilla estaría abarrotada, con la gente amontonada codo con codo. Pero en el lago de Zsámbék apenas se ven unas cuantas mantas dispersas.
Entre ellas, un pescador ajusta su caña con calma y una familia hincha un colchón inflable. Ese es todo el bullicio que encontrarás aquí.
Y lo curioso es que el lago no está escondido en ningún mapa. Se encuentra junto al pueblo de Zsámbék, a apenas treinta kilómetros del límite occidental de Budapest, encajado entre las colinas de la cuenca de Zsámbék. En coche desde la capital son más o menos una hora, siempre que no salgas en plena hora punta. Y el trayecto en sí ya merece la pena: las zonas urbanizadas van cediendo poco a poco su lugar a los viñedos y a los campos abiertos.
Por qué las multitudes todavía no lo han descubierto
El lago de Zsámbék no es una playa fluvial en el sentido clásico. Aquí no hay toboganes, ni megafonía, ni un enorme aparcamiento asfaltado. Por eso mucha gente ni siquiera se detiene, aunque es precisamente esa ausencia lo que hace del lugar un imán para quienes quieren huir del bullicio veraniego de los grandes destinos playeros.
El lago lo usan sobre todo pescadores y vecinos de los pueblos cercanos. La orilla es en su mayor parte de hierba, con algún cañaveral, lo que le da más aire de laguna rural de granja que de parque de ocio comercial.
Cómo son el agua y la orilla
El lago es de origen artificial: en su día servía para el riego y hoy funciona como coto de pesca y pequeño destino de ocio. El agua no es un cristalino arroyo de montaña, sino más bien de ese tono verde parduzco típico de los lagos de llanura. Pero eso no molesta a casi nadie, porque quien viene aquí no busca una costa turquesa, sino tranquilidad.
Buena parte de la orilla es de hierba, con algún tramo de grava. La sombra la dan los árboles y arbustos de alrededor, aunque conviene llevar sombrilla, porque hay pocas zonas de sombra habilitadas.
Qué merece la pena hacer en la orilla
- Pescar, ya que el lago es conocido entre los aficionados y muchos vecinos se acercan los fines de semana a por carpas y bremas.
- Hacer un pícnic, porque la orilla de hierba es ideal para tender una manta, sacar la nevera portátil y disfrutar de un buen libro.
- Salir en bici por los caminos rurales de alrededor, ya que las colinas de la cuenca de Zsámbék ofrecen un paisaje suave y fácil de recorrer.
- Acercarse caminando hasta Zsámbék, donde las ruinas de una iglesia románica son uno de los monumentos medievales más importantes de la zona y bien merecen un pequeño rodeo.
Qué tener en cuenta antes de ir
Como no se trata de una playa de pago al uso, no esperes un chiringuito en cada esquina ni tumbonas de alquiler. Conviene llevar agua y comida, y también una bolsa de basura, porque tampoco encontrarás papeleras cada pocos metros.
El aparcamiento se resuelve dentro del casco urbano del pueblo o en el camino de tierra que lleva hasta el lago. Eso sí, después de la lluvia cuenta con que el último tramo puede quedar bastante embarrado.
Por qué vale la pena dedicarle un día entero
Quien llega una vez al lago de Zsámbék una mañana entre semana difícilmente entenderá por qué no había oído hablar de él antes. Aquí no hay ninguna atracción espectacular: solo un agua tranquila, unos cuantos patos y tanto espacio que puedes alejarte hasta cien metros de la manta del vecino. A esta clase de soledad, en pleno verano y a una hora en coche de Budapest, rara vez tenemos acceso.
Lo que se te queda grabado no es el color del agua, sino ese silencio que en verano buscas en vano en las orillas de los grandes lagos.
Así que la próxima vez que te preguntes adónde escapar un fin de semana caluroso para huir de las multitudes, prueba a olvidarte de los destinos de siempre y pon rumbo a la cuenca de Zsámbék.
¿A qué distancia está el lago de Zsámbék de Budapest?
El lago se encuentra a unos treinta kilómetros del límite occidental de Budapest, junto al pueblo de Zsámbék. En coche desde la capital es aproximadamente una hora, siempre que no salgas en hora punta.
¿Es una playa con servicios?
No. No es una playa de pago clásica: no hay toboganes, megafonía ni tumbonas de alquiler. Es un entorno tranquilo de aire rural, usado sobre todo por pescadores y vecinos de la zona.
¿Qué conviene llevar para pasar el día?
Lo mejor es llevar agua, comida y una sombrilla, ya que hay pocas zonas de sombra habilitadas y no encontrarás chiringuitos por todas partes. También viene bien una bolsa de basura, porque no hay papeleras cada pocos metros.
¿Se puede pescar en el lago?
Sí. El lago es conocido entre los aficionados a la pesca y muchos vecinos se acercan los fines de semana a por carpas y bremas.











