El reseteo completo: una tarde bien invertida
Elige un día seco y empieza vaciando el armario del todo, estante por estante. Aspira el interior con el accesorio de boquilla fina, prestando atención a las esquinas, a las guías de los cajones y a la barra. Después pasa un paño apenas humedecido con agua y un chorrito de vinagre blanco por baldas, laterales y puertas, y seca inmediatamente con un paño limpio: la madera no debe quedar mojada en ningún momento.
Deja las puertas abiertas al menos unas horas, idealmente con una ventana entreabierta en la habitación. Mientras tanto, revisa la ropa: lo que huela, al cesto; lo que esté perfecto, a un montón; lo que lleve dos inviernos sin usarse, a la bolsa de donación. Devuelve las prendas solo cuando el armario esté completamente seco y, al colocarlas, deja un dedo de aire entre percha y percha. Un armario apretado no ventila, por muchas veces que lo abras.
Qué poner dentro y qué no
Lo que de verdad funciona es combinar un absorbente con un aromático suave. Como absorbente, un bote de cristal abierto con bicarbonato, arroz o sal gruesa en el estante alto, renovado cada pocos meses; si la habitación es húmeda, un deshumidificador pequeño de los de recambio hace más que cualquier sobre. Como aromático, bloques o bolitas de cedro lijados de vez en cuando para reavivar el aroma, una pastilla de jabón envuelta en una bolsita de algodón entre las pilas de jerséis, o sobres de lavanda entre la ropa interior.






