El lavado en vacío que lo remata
Con la máquina ya vacía, programa el ciclo más largo y caliente que tenga. Puedes añadir en el tambor medio vaso de vinagre blanco o, si prefieres algo más potente contra el olor, percarbonato sódico en el compartimento del detergente. Una advertencia importante: no mezcles nunca lejía con vinagre ni con amoniaco, y no combines productos distintos en el mismo ciclo; elige uno y hazlo solo.
Cuando termine, pasa un paño seco por el tambor y deja la puerta y la cubeta entreabiertas unas horas. Ese gesto, repetido después de cada colada, es la diferencia entre una lavadora que huele bien y una que no.
Lo que haces cada semana y la estropea sin saberlo
El exceso de detergente es el enemigo número uno: si pones más del recomendado, no se enjuaga del todo y deja residuo pegajoso dentro de la máquina y en la ropa. Lo mismo ocurre con el suavizante, que además satura los conductos. Si vives en zona de agua dura, nota los síntomas: ropa áspera, resistencia con cal, ciclos cada vez menos eficaces; un descalcificante específico de vez en cuando ayuda más que subir la dosis de jabón.
Otro hábito que pasa factura es lavar siempre en frío. Es estupendo para la ropa y para el consumo, pero las temperaturas bajas no eliminan la biopelícula interior. Un ciclo caliente al mes, aunque sea solo con toallas o trapos, mantiene el circuito limpio. Y revisa los bolsillos: monedas, horquillas y pañuelos de papel terminan todos en el filtro.
¿Cada cuánto hay que limpiar la lavadora?
Con una rutina mensual vas sobrada: ciclo caliente en vacío, cubeta en remojo y un repaso a la goma. El filtro de la bomba puede espaciarse más, cada tres o cuatro meses, salvo que convivas con mascotas que suelten mucho pelo o laves mucha ropa de trabajo, en cuyo caso conviene mirarlo más a menudo. Si notas que la ropa sale con pelusas o que el agua tarda en vaciarse, revísalo sin esperar a la fecha.
¿Por qué la ropa sale con olor a humedad aunque esté limpia?
Casi siempre por dos motivos sumados: residuos dentro de la máquina que mantienen humedad, y colada que se queda horas dentro del tambor después de terminar el ciclo. Limpia la goma, la cubeta y el filtro, haz un ciclo caliente en vacío y, a partir de ahí, saca la ropa en cuanto acabe y tiéndela bien separada. Si el olor persiste después de todo esto, conviene revisar el desagüe o pedir una revisión técnica, porque puede haber agua estancada en la manguera.











