Y un aviso útil para la mesa: el huevo, la mayonesa, la mostaza, la cebolla y las alcachofas aceleran el deslustre. Si sirves algo de esto en una cucharilla de plata, lávala en cuanto acabe la comida y no la dejes toda la noche en el fregadero. Con las piezas que llevan perlas, coral, marfil o piedras engastadas, nada de baños ni ácidos: un paño seco y a la joyería.
¿Se puede limpiar la plata con limón y sal?
Se puede, pero yo no lo recomiendo como primera opción en piezas que quieras conservar. La mezcla de ácido y sal es efectiva precisamente porque es agresiva: ataca el deslustre y, si te pasas de tiempo o de fricción, también la superficie de la pieza. Para plata de ley moderna y muy sucia puede ser un recurso puntual, pero el baño de bicarbonato y aluminio consigue un resultado parecido con mucho menos riesgo.
¿Cada cuánto hay que limpiar la plata si no la uso?
Si está bien guardada, poco: una revisión un par de veces al año es suficiente. El secreto está en el almacenamiento. Guarda cada pieza limpia y completamente seca, envuelta en un paño de algodón o en una bolsa de tela, y si puedes añade una tiza o una bolsita antihumedad dentro del cajón. Nunca uses gomas elásticas ni bolsas de plástico cerradas: el caucho y la humedad atrapada son los dos grandes aliados del deslustre.











