Lo que evita tener que repetirlo tan a menudo
Un protector de colchón lavable es la inversión más rentable del dormitorio: se lava con las sábanas y asume el desgaste que antes iba directo al tejido. A partir de ahí, tres costumbres fáciles: airear la cama retirando el nórdico media hora antes de hacerla, girar y voltear el colchón según indique el fabricante, y dejar la habitación ventilada cada mañana, aunque haga frío, cinco minutos bastan.
Si duermes con mascotas o alguien de la casa tiene alergia a los ácaros, sube la frecuencia de aspirado a una vez al mes y lava la ropa de cama con agua caliente.
¿Cada cuánto hay que limpiar el colchón a fondo?
Para un uso normal, dos veces al año es suficiente: suele ir bien coincidiendo con el cambio de ropa de cama de temporada, en primavera y en otoño. Si hay niños pequeños, mascotas que suben a la cama, alergias o sudoración nocturna abundante, cada tres o cuatro meses es más razonable.
¿Se puede limpiar un colchón con vapor?
El vapor ayuda con los ácaros y la suciedad superficial, pero introduce humedad justo donde menos interesa, así que solo tiene sentido si puedes pasarlo rápido, sin insistir en un punto, y dejar después el colchón secando con ventilación durante horas. En colchones viscoelásticos o de materiales que el fabricante desaconseja mojar, es mejor quedarse en aspirado y bicarbonato.











