La lista de invitadas y el reloj
El error más común es invitar a los tres círculos a la vez: familia política, amigas de siempre y compañeras de trabajo. Se pueden mezclar, pero alguien tiene que hacer de puente, presentar a la gente y mover la conversación. Si ves que los grupos no encajan, es más sensato hacer dos encuentros pequeños que uno grande y tenso.
Sobre la duración: dos horas y media es un buen techo. Las mejores celebraciones se cortan cuando todavía apetece seguir. Plantea un esquema mental sencillo: la primera media hora, llegada y saludos; luego comida y charla; después, el momento de los regalos; y un cierre tranquilo con café o infusión. Que la futura madre tenga un sitio fijo y cómodo, cerca de un enchufe si necesita cargar el móvil y lejos de la puerta por donde entra el aire.
Comida que no te obligue a cocinar tres días
Un baby shower no es una cena. Funciona mejor como merienda o aperitivo: cosas que se comen de pie o con un plato pequeño en el regazo. Una tabla de quesos y embutidos, hummus con crudités, tortilla cortada en porciones, mini bocadillos, fruta ya troceada y algo dulce casero o comprado, da igual. Prepara una bebida sin alcohol que no sea refresco: agua con cítricos y hierbas, o un té frío. Y pregunta antes por alergias y por lo que ella está evitando en el embarazo, para que no tenga que ir esquivando bandejas.
Si quieres repartir trabajo, hazlo con nombres y apellidos: "tú traes el postre, tú las bebidas". Pedir "que cada una traiga algo" sin concretar acaba en cuatro bizcochos y ninguna servilleta.






