Juegos sí, pero pocos y amables
Los juegos existen para romper el hielo entre personas que no se conocen, no para llenar el tiempo. Dos son suficientes. Funcionan bien los que generan un recuerdo: tarjetas donde cada invitada escribe un consejo o un deseo para el bebé, un bote de mensajes para abrir en el primer cumpleaños, adivinar la fecha y el peso. Funcionan mal los que miden el cuerpo de la embarazada, los que obligan a oler pañales y cualquiera que ponga a alguien en evidencia. Ante la duda, pregúntate si ella se reiría contándolo dentro de un año.
¿Cuándo es el mejor momento para hacer un baby shower?
Lo habitual es organizarlo en el último tramo del embarazo, cuando la barriga ya se nota y la fecha todavía queda lo bastante lejos como para moverse con comodidad. Si el embarazo está siendo complicado o hay indicación médica de reposo, también es perfectamente válido hacerlo después del parto, en formato pequeño y con horario corto: muchas madres agradecen más una tarde de compañía con el bebé ya nacido que una fiesta con treinta y ocho semanas.
¿Qué se regala en un baby shower si no conoces mucho a la madre?
Lo más útil suele ser lo que se consume: toallitas, pañales de tallas grandes (las pequeñas duran semanas), cremas, baberos, muselinas. Si quieres algo más personal sin arriesgarte, elige ropa de tallas de seis o nueve meses, porque casi todo el mundo regala recién nacido, o un libro ilustrado con una dedicatoria. Y si hay lista de nacimiento, úsala sin complejos: no es menos cariñoso, es más práctico.











