¿Y si el mayor reto de una de las detectives más ingeniosas no fuera resolver misterios, sino descubrir quién quiere ser en realidad? La historia de Enola Holmes va, en el fondo, justo de eso.
En las películas de Netflix, Enola es una joven independiente, curiosa y bastante testaruda que, casualmente, resulta ser la hermana de Sherlock Holmes. Pero a los pocos minutos eso deja de importar. Lo que de verdad se queda contigo es lo mucho que te resulta familiar: no quiere vivir como los demás dicen que debería, aunque eso a veces le cueste una buena batalla.
Este año hemos vuelto a encontrarnos con Enola Holmes: llegó la tercera entrega de la saga, y con ella nuevos misterios, aventuras y ese inconfundible ambiente victoriano. Me gustan las tres películas, pero si tengo que elegir, para mí la segunda sigue siendo la más potente. En ella Enola ya no intenta simplemente demostrar que es tan buena como su famoso hermano. Cada vez busca más su propio camino y, casi sin darse cuenta, nos deja algunos consejos que a todos nos vienen bien.
1. No tienes que vivir como los demás creen que deberías
Enola crece en un mundo con ideas muy claras sobre cómo debe comportarse una joven. Y ella, de una forma u otra, siempre se sale de ese molde.
Una situación familiar, aunque hoy tenga otra cara.
Ahora no nos dicen exactamente cómo comportarnos en un baile. Lo que escuchamos es cuándo sería «el momento» de casarnos, de tener hijos, de cambiar de carrera, de comprar un piso o, por fin, de «tomarnos las cosas más en serio».
Una de las mejores cualidades de Enola es que no siempre sabe qué quiere, pero sí siente cuando algo no es su camino. Y a veces con eso basta.
2. Puedes ser valiente aunque tengas miedo
Enola es bastante intrépida, pero no es una superheroína sin emociones. Se asusta, se equivoca, se mete en líos y, de vez en cuando, también pierde el hilo.
Y aun así, sigue adelante.
Quizá en la vida real esa sea una de las diferencias más importantes entre la valentía y la temeridad. No hace falta esperar a sentirnos completamente seguros de nosotros mismos. Ante un trabajo nuevo, una mudanza, una ruptura o una conversación difícil, rara vez sentimos que «ya estoy lista». A veces lo mejor es, simplemente, echar a andar.
3. No pasa nada por necesitar a los demás
A Enola le gusta resolverlo todo sola. A veces, quizá, demasiado.
Por eso es tan bonito verla darse cuenta de que apoyarse en otros no la hace menos independiente. Se puede ser fuerte y autónoma y, a la vez, tener personas con las que contar.
No siempre tenemos que ser quienes cargan con todo en solitario. A veces también es una gran fortaleza saber cuándo pedir ayuda, o simplemente dejar que alguien esté a nuestro lado.
4. Pregunta, incluso cuando todos los demás callan
Una de las grandes virtudes de Enola es su curiosidad. No acepta las cosas solo porque alguien le diga que «así se hace».
Observa, pregunta, une las piezas. Muchas veces llega a la solución precisamente porque está dispuesta a mirar la misma situación desde otro ángulo.
Es una cualidad que también merece la pena conservar en el día a día.
«¿De verdad quiero esto? ¿De verdad es bueno para mí? ¿De verdad lo hago porque yo quiero?»
No siempre son preguntas cómodas, pero a veces basta con una sola de ellas para que algo empiece a cambiar.
5. No tienes que ser otra persona para ser suficiente
Y, al final, quizá esta sea la lección más importante de Enola.
A su lado está Sherlock Holmes, cuyo nombre ya es una leyenda. Y aun así, Enola no quiere seguir sin más los pasos de su hermano. No quiere ser «la Sherlock femenina». Quiere llenar de contenido su propio nombre. Ahí está, creo, la verdadera fuerza de su personaje.
Nosotros también caemos con facilidad en compararnos con los demás. Con la amiga que ya está casada. Con el compañero que avanza más rápido en su carrera. Con quien tiene una casa más bonita, más dinero o, aparentemente, tiene más claro qué hacer con su vida.
Enola nos recuerda que podemos tener una buena vida aunque no recorramos el mismo camino que los demás. No hay que ser perfectos. No hay que tener respuesta para todo. Y tampoco pasa nada si a veces no sabemos exactamente hacia dónde vamos. Basta con no perdernos a nosotros mismos por el camino.
Quizá por eso apetece volver una y otra vez a la historia de Enola. Más allá de los misterios y las aventuras, hay también la historia de una joven que intenta encontrar su propio rumbo, incluso cuando no siempre sabe hacia dónde seguir. Y, seamos sinceros, ese es un misterio que de vez en cuando a nosotros tampoco nos vendría mal resolver.
¿De qué trata realmente Enola Holmes?
Más allá de los casos y las aventuras, es la historia de una joven que busca su propio camino en un mundo que ya tiene decidido cómo debería vivir. El autodescubrimiento es tan protagonista como el misterio.
¿Cuál es la mejor película de la saga?
Es una cuestión de gustos, pero para quien firma este artículo la segunda entrega es la más potente, porque Enola deja de querer demostrar que iguala a su hermano y empieza a buscar de verdad lo suyo.
¿Qué lección de Enola es la más valiosa?
Que no hace falta ser otra persona para ser suficiente. Enola no quiere ser una copia de Sherlock, sino llenar de contenido su propio nombre, y ahí reside la fuerza de su personaje.
¿Se puede ser valiente y tener miedo a la vez?
Sí. Enola se asusta, se equivoca y a veces pierde el hilo, pero sigue adelante. No hace falta sentirse del todo seguro para dar el primer paso.











