Lo que cambia en el cuidado cuando llega el otoño
El error más habitual es seguir cuidando el balcón como en agosto. Con menos luz y menos calor, el sustrato tarda mucho más en secarse, y la mayoría de las plantas de otoño mueren por exceso de agua, no por falta. Antes de regar, mete el dedo dos o tres centímetros en la tierra: si notas humedad, espera. Otro ajuste importante es el platito. En verano es un depósito útil; en otoño se convierte en una piscina fría donde las raíces se pudren. Vacíalo después de cada riego o retíralo directamente. Y agrupa las macetas cerca de la pared: el muro guarda calor, corta el viento y protege del golpe directo de la lluvia, que es lo que deshace las flores más delicadas.
¿Cuánto hay que regar las macetas cuando bajan las temperaturas?
Como norma general, mucho menos y a otra hora. Pasar de un riego diario a uno cada tres o cuatro días es lo habitual en septiembre y octubre, aunque depende del tamaño de la maceta, del viento y de si tu balcón está cubierto. Riega por la mañana, para que el sustrato no pase la noche empapado y frío, y hazlo despacio hasta que salga un poco de agua por el fondo, en lugar de mojar solo la superficie.
¿Los asteres aguantan el invierno en maceta?
Los asteres perennes suelen rebrotar al año siguiente si el invierno no es muy duro, y en maceta la clave es proteger la raíz, que es lo que más sufre: arrimar el tiesto a una pared, elevarlo del suelo con unos tacos y cubrir la superficie de la tierra con una capa de hojas secas o corteza ayuda bastante. Cuando la planta termine de florecer, corta los tallos secos y reduce el riego al mínimo; con suerte, en primavera verás brotes verdes asomando desde la base.










