Disfrutar del verano en la playa, comiendo un lángos, helados, yendo a conciertos o festivales, o simplemente tomando el sol al aire libre, es maravilloso. Pero también puede ser la época en que aparece la llamada depresión veraniega. Para entender mejor qué es, cómo identificarla y qué hacer, Frauhammer Alexa, psicóloga experta, nos guía en este tema.
Alexa trabaja como psicóloga con jóvenes y adultos. Para ella, es clave descubrir las fortalezas individuales y ofrecer ayuda personalizada, adaptándose al ritmo y necesidades de cada persona. Se especializa en manejo del estrés, relaciones, autoestima y autoconocimiento, por eso confié en ella para hablar de la depresión veraniega.

La experta:
Frauhammer Alexa
psicóloga
¿Cuándo hablamos exactamente de depresión veraniega?
La depresión veraniega es una forma de trastorno estacional, como la depresión invernal. Se llama trastorno afectivo estacional (TAE) y ocurre cuando los síntomas depresivos aparecen en al menos dos temporadas consecutivas (verano o invierno) y desaparecen en la siguiente (otoño o primavera).
¿Qué causas suelen estar detrás?
Mientras que la depresión invernal suele relacionarse con menos luz y frío, la veraniega es más difícil de entender y menos estudiada. Puede estar vinculada a cambios en nuestro ritmo circadiano, ya que tanto el exceso como la falta de luz pueden alterar nuestro reloj interno.
También influye la imagen corporal negativa, ya que en verano mostramos más partes del cuerpo que normalmente ocultamos, lo que puede afectar a quienes tienen problemas con su autoimagen. Además, el calor extremo puede aumentar la irritabilidad y el cansancio, facilitando la aparición de síntomas depresivos.
¿Cuáles son los síntomas más comunes?
Los síntomas incluyen desánimo, baja energía, fatiga, irritabilidad, problemas para dormir, falta de apetito, sensación de desesperanza y pérdida de interés en actividades que antes disfrutábamos. Aparecen a finales de primavera o principios de verano y suelen disminuir al final del verano.

¿En qué se diferencia de la depresión invernal?
Los síntomas son muy similares en ambas, y en general en los trastornos depresivos. La diferencia principal es que la fototerapia, útil en la depresión invernal, no funciona para la veraniega. Más que en los síntomas, las diferencias están en las causas.
¿Qué podemos hacer para sentirnos mejor?
Primero, observa cuándo y en qué situaciones aparecen los síntomas. ¿Puedes cambiar algo, como tu rutina diaria, para mejorar?
La calidad del sueño influye mucho en nuestro ánimo. Intenta crear una rutina para dormir, asegurándote de descansar suficiente, evitar trasnochar y no dormir hasta tarde en la tarde.
Cuida el ambiente para dormir: que la habitación tenga una temperatura agradable, reduce el uso de pantallas antes de acostarte y relájate para prepararte para el sueño.
Para equilibrar un horario alterado, incorpora rutinas como ejercicio regular, paseos diarios o horarios fijos para las comidas. Esto puede dar estructura y estabilidad a tus días.

¿Cómo ayudar si vemos síntomas en alguien más?
Si notas síntomas en alguien cercano, no minimices sus dificultades ni uses frases como “No es para tanto”, “Anímate” o “Otros tienen problemas peores”. Lo mejor es ofrecer tu apoyo y decirle que puede contar contigo para hablar.
En lugar de consejos no solicitados, pregunta cómo puedes ayudar y qué necesita en ese momento.
También es fundamental validar sus sentimientos y reconocer que está pasando por un momento difícil, aunque no entendamos completamente por qué se siente así.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Sentirse triste o tener problemas para dormir puede pasarle a cualquiera por un tiempo corto. Pero si los síntomas duran más de 1-2 semanas y afectan la vida diaria, es importante acudir a un especialista.
Imagen principal: AleksandarNakic/istockphoto.com











