Un consejo práctico para casa con niños: ponlas en un tarro transparente a la vista, junto a la sal y el aceite. Lo que se ve, se usa.
¿Cuántas semillas al día tiene sentido tomar?
La medida casera de toda la vida sigue sirviendo: un puñado pequeño o una o dos cucharadas al día, repartidas en lo que comas. Son un alimento denso en energía, así que no se trata de comerlas a cuencos, sino de que aparezcan a menudo en pequeñas cantidades, igual que un chorrito de aceite. Si estás ajustando tu alimentación por un motivo de salud concreto, lo razonable es consultarlo con un profesional en lugar de guiarte por cifras sueltas de internet.
¿Es mejor tomarlas crudas o tostadas, y cómo las conservo?
Crudas conservan algo más de sus grasas intactas y tostadas ganan en aroma y digestibilidad percibida; en la práctica, la diferencia para el día a día es pequeña, así que elige la versión que de verdad vayas a comer. Lo que sí importa es la conservación: tarro de cristal bien cerrado, lejos de la luz y del calor de los fuegos, y si tienes sitio, en la nevera, sobre todo el lino y el sésamo ya molidos. En cuanto huelan a rancio o a pintura, tíralas sin pena, porque ese sabor no se arregla tostándolas más.











