Bien Logo

4 pequeñas fuentes de alegría que ahora busco conscientemente en mi vida

Schuster Borka4 min de lectura
Compartir:
4 pequeñas fuentes de alegría que ahora busco conscientemente en mi vida — Estilo de vida
En este artículo

Artículo de opinión: Bárbara López

Me di cuenta de algo que me hizo replantearme muchas cosas: cuando consigo superar un gran reto o completar una tarea importante, la satisfacción que siento no compensa ni de lejos el estrés que me costó llegar hasta ahí. Esa revelación me hizo pensar que quizás estaba buscando la felicidad en los lugares equivocados.

Mientras intentaba mantenerme al día, tachar cosas de la lista y "funcionar bien", fui perdiendo por completo la capacidad de notar los momentos que de verdad me llenan. Últimamente, sin embargo, estoy intentando recuperar esa habilidad. No con grandes cambios de vida, sino con una atención más pequeña y consciente.

Y, curiosamente, son precisamente esas pequeñas cosas las que más me están dando.

Comer bien, sin prisas

Durante mucho tiempo, comer era para mí una cuestión puramente logística. Picar algo entre reuniones, cenar con una mano mientras respondía mensajes con la otra, o picar sin pensar por la noche porque estaba demasiado cansada para prestar atención a nada.

Y sin embargo, una buena comida puede dar una alegría enorme cuando de verdad estamos presentes en ella.

No hace falta pensar en restaurantes de lujo. A veces, un bollo recién hecho y un buen café por la mañana ya hacen el día más luminoso. Un plato de pasta que cocino con gusto para mí misma. La primera fresa del verano. El simple hecho de sentarme a comer sin hacer otras tres cosas a la vez.

Antes lo consideraba un lujo innecesario. Ahora siento que estos pequeños placeres sensoriales me devuelven a mi propia vida. Y me recuerdan que no estoy aquí solo para sobrevivir.

Los momentos de verdad con mi hija

Como madre, es muy fácil caer en la trampa de que el tiempo juntas consista casi todo en organización. Salidas, ropa, cena, rutinas. Aunque físicamente estamos juntas, mentalmente solemos estar en otro sitio.

Una de las cosas que más conscientemente busco ahora son esos momentos pequeños pero genuinamente conectados con mi hija.

Cuando de verdad nos prestamos atención la una a la otra.

Una conversación al borde de su cama antes de dormir, una carcajada compartida por algo completamente absurdo, o ese instante en que, paseando, empieza a contarme algo que le importa y yo no estoy mirando el móvil, sino que realmente estoy ahí con ella.

Desde fuera puede parecer que son momentos insignificantes. Para mí, sin embargo, suelen ser los recuerdos más cálidos del día.

Moverme al aire libre

Antes el ejercicio estaba muy ligado al rendimiento. Cuántas calorías quemé, si el entrenamiento fue suficientemente eficiente, si estaba mejorando. Ahora, en cambio, lo busco cada vez más porque noto lo bien que le hace a mi sistema nervioso.

Salir al aire libre ayuda enormemente a reencontrarse con una misma. Un paseo, una carrera suave, ir en bici, o simplemente sentir el olor del viento y recordar que no llevo todo el día encerrada entre cuatro paredes.

Lo noto especialmente cuando he pasado demasiado tiempo frente a la pantalla. Es como si mi cuerpo empezara a reclamar algo más humano. La luz del sol, el movimiento, el aire fresco.

Y lo curioso es que muchas veces no me cansa físicamente, sino que me alivia mentalmente.

Las noches en las que no tengo que ser "productiva"

Durante mucho tiempo, veía cada momento de tiempo libre como un potencial desaprovechado. Debería leer, aprender, ser productiva, crecer. Hasta del descanso hacía un proyecto.

Ahora intento permitirme esas noches en las que simplemente existo.

Veo una serie. Me acuesto pronto. Escucho un podcast. No optimizo, no rindo, no intento exprimir al máximo cada hora.

Y me ha sorprendido lo mucho que le ha aportado a mi vida el hecho de ya no querer sacarle más a cada momento de lo que ese momento es.

Lecturas relacionadas

Madres con minifalda: por qué juzgamos a las mujeres que siguen siendo mujeres después de parir — Estilo de vida

Madres con minifalda: por qué juzgamos a las mujeres que siguen siendo mujeres después de parir

Ser madre no significa renunciar a tu cuerpo ni a tu feminidad. Hablemos de por qué juzgamos tanto a las mujeres que siguen sintiéndose atractivas tras ser madres.

Schuster Borka
El arte de disfrutar: cuatro lecciones de España que necesitamos aplicar en nuestra vida — Estilo de vida

El arte de disfrutar: cuatro lecciones de España que necesitamos aplicar en nuestra vida

El estilo de vida español esconde una sabiduría que muchos hemos olvidado. Estas cuatro lecciones pueden cambiar por completo tu forma de vivir el día a día.

Szabó Erzsébet
Este verano no quiero aprovecharlo todo — y esta es la razón — Estilo de vida

Este verano no quiero aprovecharlo todo — y esta es la razón

El verano no tiene por qué ser una carrera contra el tiempo. A veces, los momentos más valiosos son los que no estaban en ningún plan.

Nyul Debóra
Tengo 37 años y ya no quiero tener éxito, quiero estar en paz — Estilo de vida

Tengo 37 años y ya no quiero tener éxito, quiero estar en paz

Durante años perseguí el éxito, pero la satisfacción siempre quedaba un paso por delante. A los 37 entendí que no son lo mismo, y por qué eso lo cambia todo.

Schuster Borka
3 pequeñas cosas que convierten un día gris en algo especial — Estilo de vida

3 pequeñas cosas que convierten un día gris en algo especial

A veces no hacen falta grandes cambios para sentirse mejor. Estas tres cosas pequeñas me ayudan a salir del piloto automático y disfrutar más del día a día.

Schuster Borka
3 cosas que no voy a hacer este verano — y que ya me hacen sentir mucho mejor — Estilo de vida

3 cosas que no voy a hacer este verano — y que ya me hacen sentir mucho mejor

Este verano he decidido soltar tres hábitos que me robaban energía sin darme nada a cambio. El resultado me ha sorprendido desde el primer momento.

Nyul Debóra