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Dije adiós al gimnasio: el próximo año me enfocaré en el placer de moverme

Isabel Martínez4 min de lectura
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Dije adiós al gimnasio: el próximo año me enfocaré en el placer de moverme — Salud
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Desde que tengo memoria, el movimiento ha estado presente en mi vida. Probé muchos deportes desde niña, buscando cuál me conectaba realmente, aunque siempre me sumergía en algo diferente.

En mi última sesión de balonmano, un movimiento cambió todo: un compañero me cayó encima y terminé con un desgarro de ligamentos. No sabía entonces que esta lesión sería el inicio de un proceso que marcaría por años mi relación con la salud y el movimiento.

Cuando quedó claro que solo aplicar frío no bastaría para mi tobillo, decidí dejar los deportes en equipo. El papá de mi hija trabajaba mucho en el extranjero y a menudo tenía que manejar todo sola en casa. No podía darme el "lujo" de estar fuera de combate semanas o meses por una lesión. Nadie elige los problemas de salud, pero mis circunstancias me mostraron que debía pensar en el movimiento de otra manera.

Así descubrí el mundo del gimnasio

… y me sentí en casa sorprendentemente rápido. No solo porque mi cuerpo empezó a cambiar visible en poco tiempo, sino porque por fin sentí que yo tenía el control total. Conocía mis límites, sabía cuándo parar y cuándo podía exigirme un poco más. El progreso era tangible y el control, tranquilizador.

Además, no tenía que adaptarme a nadie más: entrenaba cuando quería y podía, un alivio tras los deportes en equipo. Encontré la tensión que mi espíritu competitivo necesitaba, sin miedo a lesiones por movimientos inesperados de otros. Este período duró unos 7 años, así que fue una parte importante de mi vida.

Mujer fuerte entrenando con cuerdas en el gimnasio

Pero con el tiempo, mi vieja lesión fue cambiando sigilosamente mi postura. No le presté mucha atención al principio, porque mi cuerpo "funcionaba" y sentía que cuidaba de él. Masajes, ventosas, estiramientos, faja lumbar, ejercicios bien hechos, el apoyo de un entrenador personal… Hice todo lo que creía correcto.

Cambiar el gimnasio por la fisioterapia fue un gran golpe

No fue de un día para otro, pero cuando me dijeron que necesitaba esto, supe que cerraba un capítulo. Recuerdo mirar el techo de la sala mientras, acostada, intentaba estirar con una pelota pequeña —y hasta ese movimiento sencillo me dolía... Parecía increíble que no hace mucho levantaba más de 100 kilos sin problema.

El punto de inflexión emocional llegó cuando tuve que dejar de lado mi ego.

Mi estado no ayudaba: semanas sin poder apoyar una pierna, caminar solo con ayuda —no pude evitar la cirugía.

Mujer haciendo fisioterapia con ayuda de un terapeuta y una pelota grande

Todo nuevo camino empieza con un cierre

Cuando logré ver el movimiento desde otra perspectiva, no sentí pérdida, sino que entendí que era una transición. Una transición hacia un tipo de movimiento donde no importa cumplir o lucir, sino cuidar mi salud y disfrutar.

Un día de otoño todo cobró sentido. El sol iluminaba nuestra terraza, saqué mi colchoneta, puse música relajante y seguí la rutina que mi fisioterapeuta diseñó para mí. Al volver a la casa, me sentí renovada. Conocía esa sensación liberadora de antes (sobre todo tras entrenamientos duros), pero esta vez era más profunda y tranquila.

¿Qué significa decir adiós al gimnasio?

Seré sincera: esta despedida duele. El gimnasio fue parte de mi vida e identidad, y ahora enfrento por primera vez mis límites, que no todo se soluciona con fuerza de voluntad. Pero esta decisión no es un adiós definitivo, sino un compromiso consciente de dejar menos espacio a las expectativas externas el próximo año.

Siempre me gustó caminar, hacer senderismo y estar en el jardín, aunque antes no lo veía como ejercicio. Para mí, el deporte era "ir a entrenar", pero ahora he redefinido completamente ese concepto.

No digo que la apariencia deje de importar para siempre, ni que esté mal moverse para verse mejor. Eso no desapareció de un día para otro; simplemente pasó a un segundo plano. El gimnasio fue un capítulo importante, me dio mucho y no descarto que vuelva en alguna forma, pero en los próximos meses solo escucharé lo que mi cuerpo y alma necesitan.

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