Bien Logo

No funciona sin explicación: ¿Por qué justificamos nuestros sentimientos en vez de vivirlos?

Bárbara López3 min de lectura
Compartir:
No funciona sin explicación: ¿Por qué justificamos nuestros sentimientos en vez de vivirlos? — Estilo de vida

“No estoy celosa, solo que esta situación me parece sospechosa si lo piensas bien”, me dijo hace poco una amiga. “No me hizo daño, solo salió mal todo”, escuché de otra durante la charla navideña en casa. Esas frases se quedaron dando vueltas en mi cabeza, y desde entonces las observo conscientemente. No solo en otros, también en mí misma. Como si nuestros sentimientos por sí solos no fueran lo suficientemente aceptables, y de inmediato intentáramos añadir una nota al pie. Un contexto. O, si prefieres, una justificación.

Como si temiésemos que si dejamos que nuestros sentimientos simplemente existan, serán demasiados, o que nosotros mismos nos volvamos demasiado.

A muchos nos educaron para pensar que los sentimientos necesitan explicación. No importaba qué sentías, sino “por qué lo sientes”. Y ese por qué muchas veces no era curiosidad, sino un juicio. Demuestra que lo que sientes es válido. Que no exageras. Que no eres histérica, sensible o ingrata. Así aprendimos desde temprano que el sentimiento solo no basta: hay que defenderlo, justificar por qué sentimos lo que sentimos.

Detalle de retrato de mujer, ojos llorosos con maquillaje corrido y una perla bajo el ojo

Entender nuestros sentimientos puede ser una herramienta valiosa para detener ciclos negativos, ayudarnos a responder mejor, identificar el problema real que los provoca y encontrar soluciones. Pero es fácil caer en el error de buscar esa explicación de inmediato, en lugar de aceptar que simplemente estamos sintiendo algo.

Porque explicar parece más seguro que sentir

Cuando analizamos, enmarcamos o racionalizamos, el sentimiento incómodo parece alejarse de nosotros. Ya no está dentro de nosotros, sino que se convierte en un objeto de pensamiento. Un proyecto. Un problema que se puede resolver. Pero mientras tanto, olvidamos estar presentes en él.

Los sentimientos no son problemas, son señales. No vienen para que los diseccionemos, sino para que los escuchemos. La ira no pide explicación, pide espacio. La tristeza no necesita análisis, necesita tiempo. El miedo no busca lógica, busca seguridad. Cuando interpretamos nuestros sentimientos de inmediato, a menudo silenciamos justo la información que traen.

Mujer gritando, retrato

Claro que también hay un deseo fuerte de control. Los sentimientos son impredecibles. Si los vivo, no sé cuánto durarán ni a dónde me llevarán. Si los explico, siento que controlo la situación. Soy inteligente, reflexiva, madura.

Pero la madurez emocional no empieza por entender todo al instante, sino por soportar lo que sentimos.

Y por aceptar que justo eso está pasando en nuestro interior.

Joven riendo inclinada sobre una barandilla, detrás un letrero que dice Smile

Quizá la mayor liberación sería permitirnos esa sencillez: no empezar a justificarnos de inmediato. No poner entre paréntesis el sentimiento para analizar las causas. No apresurarnos a superarlo, sino quedarnos un rato con él. Incómodos, inseguros, pero sinceros. Porque nuestros sentimientos no encajan cuando los entendemos, sino cuando finalmente los vivimos.

Lecturas relacionadas

¿Se pueden evitar para siempre las conversaciones difíciles en pareja? — Estilo de vida

¿Se pueden evitar para siempre las conversaciones difíciles en pareja?

Hay temas que se pueden esquivar durante un tiempo, pero lo que no se dice no desaparece: se convierte en tensión. ¿Hasta cuándo vale la pena el silencio?

Bárbara López
¿Decir que no me hace egoísta? Así aprendí a poner límites sin sentirme culpable — Estilo de vida

¿Decir que no me hace egoísta? Así aprendí a poner límites sin sentirme culpable

Durante años creí que ser buena persona significaba estar siempre disponible. Hasta que entendí que poner límites no es rechazo, sino autoprotección.

Bárbara López
Elige una puerta y descubre qué camino interior te espera este verano — Estilo de vida

Elige una puerta y descubre qué camino interior te espera este verano

Las puertas simbolizan nuevos comienzos y caminos interiores. Elige una y descubre qué transformaciones emocionales y espirituales te aguardan este verano.

Bárbara López
3 verdades sobre las mujeres que le enseñé a mis amigos hombres — Estilo de vida

3 verdades sobre las mujeres que le enseñé a mis amigos hombres

Hay conversaciones que solo pueden ocurrir entre amigos de verdad. Estas son las tres lecciones sobre el alma femenina que compartí con los hombres más cercanos a mí.

Isabel Martínez
¿De verdad es imposible criar a un hijo sin causarle heridas? Creíamos que nosotros lo lograríamos — Familia

¿De verdad es imposible criar a un hijo sin causarle heridas? Creíamos que nosotros lo lograríamos

Ser madre o padre está lleno de aprendizajes y contradicciones. ¿Podemos proteger a nuestros hijos de las heridas emocionales o es algo inevitable?

Isabel Martínez
Lecciones profundas de mi recuperación tras la cirugía — Salud

Lecciones profundas de mi recuperación tras la cirugía

Después de mi cirugía del otoño pasado, pensé que volvería rápido a ser yo misma, pero la vida me enseñó otras cosas. La recuperación física fue solo parte; sanar la mente también fue clave.

Isabel Martínez