Los errores que acortan la vida del aparato
Mojarla o limpiarla enchufada, sumergir la base, usar lejía dentro del depósito, rascar la suela con metal y planchar directamente sobre prendas con mucho apresto sin paño intermedio. A eso se suma el más común: planchar a temperatura máxima "por si acaso". Ese hábito es el que convierte restos invisibles de suavizante en la capa marrón que luego cuesta tanto quitar.
Después de cualquier limpieza, antes de volver a la ropa buena, haz una prueba: calienta la plancha y pásala por un trapo viejo de algodón, con vapor, durante un par de minutos. Si el trapo sale limpio, puedes seguir; si sale con restos, repite el ciclo.
¿Puedo echar vinagre en el depósito de la plancha?
Es un truco muy extendido, pero no todos los fabricantes lo admiten: el vinagre puede dañar los conductos internos y las juntas de algunos modelos. Lo más prudente es mirar el manual antes de verter nada que no sea agua y, si no lo encuentras, recurrir a la función de autolimpieza con agua a secas, que en la mayoría de los casos basta.
Para la cal exterior, en cambio, el vinagre es perfectamente útil: aplicado en un paño o en un bastoncillo sobre la suela fría, disuelve los cercos blancos de los agujeros sin rayar nada. Dentro, agua; fuera, vinagre.
¿Por qué la plancha deja manchas marrones en la ropa?
Casi siempre por dos motivos. El primero es la suciedad acumulada en la suela, una mezcla de almidón, restos de suavizante y fibras que se tuestan con el calor y se transfieren a la siguiente prenda. El segundo es el agua del depósito: cal, restos del fondo o agua estancada varios días que sale teñida con el primer golpe de vapor.
La solución combina las dos limpiezas: suela con bicarbonato y paño, depósito con un ciclo de autolimpieza y vaciado posterior. Y una costumbre que evita repeticiones: planchar siempre primero las prendas que necesitan menos temperatura e ir subiendo, en lugar de empezar por lo más caliente.











