El ciclo en vacío y el mantenimiento que sí funciona
Con las piezas limpias, pon un programa largo a la temperatura más alta que permita el aparato, sin ropa dentro, con vinagre blanco en el tambor o con un producto limpiador de lavadoras. No mezcles vinagre y lejía nunca. Después, deja la puerta y el cajón entreabiertos hasta que todo esté seco. Esa costumbre, sola, cambia el resultado: una lavadora cerrada en caliente y húmeda es un invernadero. A partir de ahí, el mantenimiento es sencillo: pasar el paño por la goma una vez a la semana, hacer un lavado caliente de vez en cuando entre tantos programas cortos en frío y no pasarse con la dosis de detergente ni de suavizante.
¿Cada cuánto hay que limpiar la lavadora?
Como orientación, una limpieza completa cada dos o tres meses funciona bien en una casa con uso diario, y el filtro puede revisarse con la misma frecuencia o cuando notes que desagua despacio. La goma, en cambio, agradece un repaso semanal de treinta segundos con un paño, que es lo que evita llegar a las manchas difíciles. Si vives en una zona de agua muy dura o lavas casi siempre en frío, acorta un poco los plazos.
¿Por qué la ropa sigue oliendo a humedad aunque la lavadora esté limpia?
Lo más frecuente es que la colada pase demasiado tiempo dentro del tambor al terminar el programa: en cuanto se enfría y permanece apelmazada, aparece ese olor. Sácala en cuanto puedas y tiéndela separada, con aire alrededor, mejor en una habitación ventilada que en un rincón cerrado. Si aun así persiste, prueba a reducir el suavizante, cargar menos el tambor y subir alguna vez la temperatura del lavado: la combinación de exceso de producto, ropa apretada y agua siempre fría es la receta perfecta para ese fondo a cerrado.











